Hoy en Praga se podrá ver un cara a cara entre dos de las mejores bases catalanas de las últimas décadas. Laia Palau (Barcelona, ​​1979) se declara devota de Noemí Jordana aunque la supera, con diferencia, en palmarés: dos Euroligas, un europeo, un subcampeonato del mundo y títulos de liga y copa en la FEB y también en Francia, Polonia y la República Checa.
Cuando dejó la LF no debía pensar que volvería a enfrentarse con un club catalán.
He seguido al Uni Girona, y la progresión es espectacular hasta ganar la liga. Se merecen esta experiencia en la Euroliga. No será fácil. Ya lo viví con el UB Barça, que pagas un poco el hecho de debutar.


Tanta progresión del Uni como regresión de la LF ...
Sí, es así. Pero, si bien en general ganan los fuertes, a veces un equipo con estado de forma, confianza y moral adecuados, puede ser campeón. En Praga hay presupuesto, pero los turcos y el Ekaterimburgo tenían el triple y ganamos la Euroliga. Y en Girona se hizo un buen trabajo. Quiero mucho a Jordana e Íñiguez. Mick [Jordana] ha sido el referente de la etapa de formación y con Roberto gané la Euroliga en Valencia. Y me convenció por la pasión que pone.


¿Hasta qué punto los tranquilizan los problemas del Uni?
Ahora están un poco a ver qué hacen. Pero seguirán fieles a su estilo. Me tranquiliza que jugamos en casa. Sería diferente en Girona. Pero ellas no tienen nada que perder. Hagan lo que hagan está bien, y hay una simbiosis hermosa desde la final de la liga, ya se vio contra el Ekaterimburgo. Si vienen y ganan o ponen contra las cuerdas al campeón de Europa, todo esto que habrán ganado. Se deberán reinventar, pero nosotros también nos estamos redefiniendo, a pesar de ser el mismo bloque. Y somos capaces de lo mejor y de lo peor, no estamos pulidas ni en el mejor momento. Ganar la supercopa ya fue empezar de una manera estrafalaria. Fuera de pronóstico, sin la americana [Robinson, base suplente], sin Petrovic, con Xargay recién llegada ... Pero tampoco teníamos nada que perder, porque cayó por 25 puntos habría sido normal.


¿Están en la fase de ganar la batalla mental al Ekaterimburgo?
De entrada, nos tienen que ganar siempre. Y bien. Y les ha pasado dos veces que las hemos sorprendido. En la supercopa no tenían GRIN ni Torrens, pero con el arsenal que tienen, no quiere decir nada. Y en la Euroliga, tras un febrero horrible, llegamos a los cuartos contra el Avenida es fatal. Además supimos que Vitecková, nuestra capitana y referente exterior, no jugaría más porque estaba embarazada. Pues eso hizo que hiciéramos un clic y ganar en Salamanca nos puso en dinámica positiva. Estar en la final a cuatro ya era un regalo y la jugamos sin presión, y en nuestra pista. Llegamos en un punto óptimo, muy dulce. Es la química, tales como el Barça de fútbol. Con calidad y gente comprometida se puede, pero fue un milagro total. Se lo puedes preguntar a cualquier otra jugadora y te dirá lo mismo.

Ahora, frente a frente con Jordana.
Es una pieza fundamental en el Girona. Manda, juega, anota, ha estado en equipos grandes, en órbita de selecciones, es de las pocas que ha jugado la Euroliga ... Y le pasa un poco como a mí, que nos hacemos mayores pero el cuerpo aguanta, y el baloncesto se ve más fácil. Es muy lista, siempre lo ha sido, y sabe qué pasará en la pista. Hoy habrá un buen duelo.

¿Por qué aplazan partidos de liga si los ganan con una mano?
La liga checa es muy mala. El último partido ganamos de 70 y eso nos ayuda menos que un entrenamiento. No competimos, al contrario, provoca malos hábitos en el equipo, porque nada es como debe ser. No haciendo nada ganamos de 30 y llega el miércoles la Euroliga y cuesta mucho. Total, que el club pidió jugar sólo los partidos de fuera. Preferimos jugar entre nosotros, será más útil para preparar la Euroliga.

Y las ventanas FIBA ​​tampoco ayudan a competir ...
La defensa de las ventanas es que permite globalizar el baloncesto. Que los pequeños puedan jugar contra los grandes. Ha salido bien, pero, para mí, este preeuropeo era una mala jugada. Jugábamos contra Suecia, un rival propio de un europeo, y difícil. No jugábamos contra Luxemburgo. Y, con poca preparación, podíamos quedar fuera del europeo.

Con 36 años y su historial, ¿que la hace levantarse cada mañana?
Es que me gusta más el baloncesto ahora que antes! Sí tengo presión, pero todo lo que venga será un regalo. Mentalmente he cambiado mucho. Llegó un punto que ya había hecho todo lo que podía hacer. Pero voy a Polonia, y cae una liga y una final a ocho sin esperarlo. Vengo en Praga, y también. Me han continuado pasando cosas. Pues fantástico, porque ahora me lo paso muy bien habiéndome quitado la presión de encima. Y también tengo un rol diferente. Ahora soy veterana, veterana, casi me quedan más cerca los entrenadores que las jugadoras.

Por lo tanto, ¿se está replanteando lo de retirarse a fin de año?
Con la selección quiero ir a los Juegos, pero Rio es el punto final. Y de plegar por completo tengo dudas porque me encuentro bien, pero me van saliendo cosas, de baloncesto y de fuera de baloncesto. Y me lo planteo todo. Porque ya me han sondeado si me quiero quedar en Praga en el cuerpo técnico, pero para continuar con esta vida de entrenar y viajar, pues prefiero jugar. Siempre he ido de año en año, como máximo he firmado un 1 + 1 con el Ros Casares. Si les gusto, me querrán y, si no, no quiero estar en un lugar donde no les gusto.

¿Antes de retirarse se plantea jugar la Liga Femenina?
No. Me gustaría dejar de jugar estando en primer nivel, disfrutando como ahora. Sí he pensado irme, por ejemplo, en Australia, en un proyecto no sólo de baloncesto. Pero lo que no haré es un cambio de chip mental para ir a jugar en Girona. Me he trabajado bastante mi carrera y no la quisiera terminar mal. Si puedo estar en primer nivel estoy y, si no, me voy a Australia, en una liga menor, pero a hacer otra historia.

Sabemos que la LF tiene el nivel que tiene, pero, ¿qué opina de la fuga masiva de jugadoras de 18 años hacia EEUU?
No creo que sea una mala opción. En mi época no era tan fácil marchar, pero ahora, viendo cómo está la LF ... Además, ir fuera de casa es una de las mejores cosas que te pueden pasar. A Anna Cruz le fue de cine dejar Rivas. O a mí, que cerrara el Ros Casares. Este cambio de expectativas, tener que salir de la zona de confort, es un crecimiento personal brutal que se traslada a la pista. Estas niñas se van a EEUU, aprenden inglés, estudian una carrera con facilidad para compaginarlo con el baloncesto y vuelven aquí con 22 años. Y los que se han perdido? Jugar con el Bembibre? Yo no he sido nunca muy fan de los EE.UU., pero jugadoras sacan, y tan mal no lo deben hacer

Toni Romero
lesportiudecatalunya.cat

fotos: lokosxelbaloncestofemenino.com