í la Seu ultima el arranque en una nueva Liga Día con diferentes retos en el horizonte. El más global, poderse mantener en la máxima competición del baloncesto femenino desde una ciudad de unas 13.000 personas en un momento que clubes potentes y con arraigo en la Liga Endesa quieren aprovechar el tirón de las féminas para dar el salto a la Liga Femenina.

Sin mirar tan allá, en lo deportivo Cadí quiere hacer frente a una temporada que prevé muy igualada y en la cual aspira a colarse en una Copa de la Reina y un play-off con ocho plazas. La primera prueba este sábado ante Ensino Lugo en el Open Day.


El conjunto catalán que entrena Bernat Canut llegó a su entreno número 40 de pretemporada justo la jornada que dedicó a hacer balance de lo que espera. De lo que siente. De lo que prevé. Directivos, técnicos, jugadoras… todos los estamentos del club esperan con “mucha ilusión” y ganas el inicio del campeonato. La decimosexta participación de la entidad en la división de oro estatal. Apetece que el balón oficial empiece a rular desde la sencillez y la modestia como club y el atrevimiento, todo el que de, como equipo. Como bloque. Porque Cadí no tiene ninguna estrella pero si jugadoras que sienten lo que hacen y que, en muchos casos, acuden a la Seu a abrirse otras puertas. “Hemos tenido la suerte de continuar seis. Y estamos muy contentas con las nuevas incorporaciones. Hemos formado un grupo muy trabajador, muy majo”, decía la capitana Georgina Bahí.


Todos los estamentos del club consideran que la temporada que se inicia este sábado será muy igualada. Salamanca, Girona y Valencia al margen, claro está. Y que el objetivo, a priori, debe ser colarse finalmente en la Copa de la Reina y el play-off. El día a día irá marcando el camino. “Tenemos que ver como se desarrolla el mes de octubre, con muchos partidos. No habrá ningún equipo que se descuelgue por abajo, como el año pasado pudo pasar con Estudiantes. Habrá mucha competitividad”, pronostica el primer entrenador por segundo año consecutivo Bernat Canut. En la igualdad y el equilibrio que se atisba entre una decena de los equipos todo el mundo coincide en la Seu.

 

MÁS NIVEL A TODOS LOS NIVELES
El presidente de Sedis Bàsquet, Pere Porta, habla en positivo del trabajo federativo para “mejorar” la competición, para “subir el nivel en todos los niveles”, valga la redundancia. Eso comporta una exigencia mucho mayor para equipos modestos como el catalán. “Cada vez cuesta más”, reconoce el dirigente, que recuerda que el tirón del baloncesto femenino está empujando “equipos importantes” a tener un conjunto en la élite femenina. Habla de clubes ACB con vocación de promover equipos hacia la Liga Femenina. Este año hace el salto Valencia. Barça lo quiere hacer la temporada siguiente. Y también están en el mismo camino entidades como Unicaja en Málaga y UCAM en Murcia. “La mejora de la competición obliga a hacer un esfuerzo mayor para mantener el proyecto”, aunque haya aspectos en los que no se pueda competir.


Un dato aproximativo entre dos clubes catalanes: Uni Girona multiplica por cuatro más o menos el presupuesto de Cadí la Seu. Cierto que a dieciséis quilómetros de la ciudad leridana se halla un club emergente de la Liga Endesa: el MoraBanc Andorra. Y aunque Porta diga que “no es una opción descabellada” plantear sinergías conjuntas, en el terreno práctico es casi imposible a nivel de los dos equipos profesionales. Dos país diferentes, dos filosofías diferentes. Otra cosa es compartir algún proyecto de base. Organizar algún torneo de forma conjunta. Por lo demás, Seis Bàsquet tendrá que hacer su camino sabiendo que Cadí la Seu, la marca con la que se conoce su equipo profesional femenino, sigue siendo pequeño pero quiere mantenerse entre los grandes.


Y ahí tienen mucho que decir Canut, Bahí, Mehryn Kraker, Andrea Vilaró y compañía. Todos esperan el arranque liguero. Sin menospreciar a Ensino por el hecho de proceder de Liga 2. Más bien al contrario. El técnico catalán comenta que en esta Liga Día “habrá dos crups: Valencia, Girona y Salamanca. Y el resto, dónde todos ganan y todos pierden contra todos”.


“Habrá mucha igualdad.” Por eso desde la atalaya del entreno número 40 de la pretemporada -“40 entrenos en menos de un mes se empiezan a notar”, remarca el técnico-, Canut aboga porque su equipo sea “más compacto en los últimos minutos de los cuartos”. Y se refiere especialmente a la final de la Liga Catalana con el Uni Girona. “En un minuto y medio y un par o tres de errores nos metieron nueve puntos.” Compactación o “madurez los 40 minutos” para no fracasar estrepitosamente después de unos minutos (ante el Girona los 15 primeros) “de éxito”.
La madurez se gana a partir de muchas cosas. Una de ellas, la veteranía, la edad. Y en la Seu hace años que apuestan por la juventud, por la energía. Arriesgar con potenciales nuevos valores.

 


HABLAN LAS PROTAGONISTAS
Hablan de ello sin tapujos Bahí y Kraker. Pero también dos de las jóvenes incorporaciones del conjunto esta temporada: Anna Palma e Irati Etxarri. La capitana Georgina Bahí, que indica la importancia de los dos primeros partidos (sábado ante Ensino Lugo, miércoles en Ferrol ante el nuevo BAXI), no esconde que después de un mes de preparación “ahora empieza lo bueno”. Y resalta el buen ambiente que por ahora reina en el vestuario. Y en la pista, “las mismas características de los últimos años: mucha defensa e intensidad, y a correr que somos un equipo joven”.
Repite en la Seu una americana. Uno de los baluartes de la temporada pasada que debe serlo también esta. Mehryn Kraker está “contenta de haber regresado” a la ciudad catalana, donde asegura haber hecho buenas migas y sentirse a gusto. La alero de Wisconsin remarca que Cadí es un equipo joven y ello supone un plus de “energía”. Kraker asegura tener “buenas sensaciones” y cuando se le pregunta que diferencia ha encontrado entre el baloncesto de la NCAA, de la cual proviene ella y dos de los nuevos fichajes, pero por la cual han pasado también otras tres de las componentes del equipo, explica que lo fundamental es “tener que jugar contra chicas seis o siete años mayores que tu”, con todo lo que supone eso. Y, otra cosa también, la velocidad. “Aquí se juega rápido, rápido.”


La juventud al equipo la aportan todas sus integrantes. Ninguna llega a los 30 años. Georgina Bahí es la mayor con 29. El resto quedan aún muy lejos (ojo, le siguen por este orden Shereesha Richards, Yurena Díaz y Andrea Vilaró con sólo 25). Pero las benjaminas del grupo son Palma (18) y Etxarri (20). Para la primera incorporarse al Cadí supone el regreso a su ciudad después de cinco años de internamiento en el Segle XXI. Para la pamplonica, salir de Vitoria es, hasta cierto punto, dejar su zona de confort pero, sobretodo, buscar nuevos retos. Y por lo que cuenta, hasta ahora, no le está yendo mal.
Anna Palma habla con “mucha ilusión” de su retorno “a casa”, en un club, donde empezó, que “apuesta por gente joven”. Dice que aceptar su ingreso en el Segle XXI fue lo mejor que podía haber hecho queriendo ser profesional del baloncesto como pretende ser. A partir de aquí, el primer mes, la primera pretemporada de dinámica totalmente profesional, la ha hecho sentir “muy cómoda” y con “confianza”. Espera “ayudar con lo que pueda al equipo”, centrándose en la defensa y “dando lo máximo que pueda”.


Finalmente Irati Etxarri cuenta que el primer mes de estancia en la Seu “se me ha pasado muy rápido. Estoy muy contenta”. Explica que “el pueblo es pequeño pero me gusta, a mí me va bien, y me gusta el equipo. Me siento muy integrada.” La joven alapivote explica algunos de los motivos que la han llevado a dejar Vitoria para aterrizar en la Seu. “Llevo dos temporadas en Liga Día y la filosofía de Cadí siempre me ha gustado.” Y lo explicita afirmando que en el equipo catalán siempre ha visto una buena interpretación de lo que es un bloque, “un equipo que se apoyaban entre ellas”. A partir de aquí expone su rol. “Yo opino que para ganar los partidos todo parte de la defensa”, y ella llega a Cadí para defender pero para hacer muchas más cosas.


Efectivamente, en Araski su papel estaba muy vinculado al 4. Y en la Seu mantendrá ese rol. Pero para evolucionar poco a poco al 3. “A mi siempre me ha gustado el alero”, asiente mientras dice que aunque no lo parezca es muy diferente ver y ejecutar baloncesto desde fuera que desde dentro. “A mi siempre me ha gustado más el exterior” y aunque tenga que jugar en el palo bajo, no le importa demasiado. “Las 4 del equipo están muy abiertas.” Y ella aprovecha su velocidad para superar a rivales más pesadas y su certero tiro a media distancia para sumar puntos. Lo ha hecho en diferentes choques de esta pretemporada. Combina, por tanto, varios papeles. “Eso me ofrecieron y lo están cumpliendo. Y estoy muy contenta.”


Ahora toca cumplir en la Liga Día y que el club pueda también satisfacer sus voluntades. No sucumbir a los deseos de los grandes de copar el baloncesto femenino. Ser pequeño, para mantenerse allí arriba. El equipo profesional de chicas es sin lugar a dudas el referente deportivo de la Seu d’Urgell. Y ahí quieren seguir Canut, Bahí, Vilaró, Kraker, Díaz y compañía. Después de 40 y algunos entrenamientos Cadí alza el telón. Empieza “lo bueno”. Empieza la liga.

 

TONI SOLANELLES MOLLAR
LOKOS X EL BALONCESTO FEMENINO (LA SEU)