Junio 27th, 2009
La mayor parte de ellos acaba de examinarse de la PAU, alguno incluso ha pasado esta prueba “con nota”. Sin embargo, lejos de relajarse y tumbarse a descansar durante estas merecidas vacaciones, o pensar acerca de su futuro profesional, jugadoras y jugadores de la U18 española viajarán hasta Suecia y Francia a disputar el europeo con el podio como objetivo .
Una selección experimentada
Europeo U18 femenino: Södertälje, Suecia. 2-12 Julio

Leonor Rodríguez / Miguel Bordoy
Leonor Rodríguez, Vega Gimeno y Marta Arbizu formaron parte del grupo que el año pasado ganaba a Serbia en el último partido del europeo junior, lo que les servía para ser quintas y clasificarse para el Mundial U19 de este verano. Sin embargo, estamos hablando de unas jugadoras nada conformistas que lucharán en tierras suecas junto al resto de sus compañeras de equipo para dar una nueva alegría a los aficionados españoles.
Letonia, Bélgica y Turquía serán los tres primeros escollos que tendrán que superar las españolas. Mientras que Turquía ya jugó en la División A el pasado año, letonas y belgas ascendieron a esta categoría el último verano. Pese a que podrían parecer rivales fáciles , habrá que tener especial cuidado con la joven perla de Letonia Sabine Niedola. Si el verano pasado destacaba en los europeos U18 y U20, éste se convertía en la máxima anotadora en el último partido que el combinado letón absoluto jugaba contra Eslovaquia en el recién terminado europeo.

Marta Arbizu / Miguel Bordoy
En cualquier equipo, además de jugadoras y cuerpo técnico, la afición juega un rol fundamental. Así, seguramente, alguna que otra familia se desplazará hasta Södertälje pare ver jugar a sus niñas. Sin embargo, será difícil que nuestra afición sea numerosa, pues Suecia no está cerca de España. Igual el hecho de contar con alguna que otra jugadora rubia en el equipo ayuda a que el público sueco se identifique con los colores de España y anime… Aunque sólo sea un poco,…
Tres oros y una plata europeas hay en casa del entrenador Carlos Colinas, que este año vuelve a hacer de director de orquesta de las U18. La mayoría de sus jugadoras cuenta con experiencia y alguna que otra medalla en los campeonatos de formación. Experimentadas y ambiciosas, estas chicas irán a por todas en el Europeo.
Con hambre de oro
Europeo U18 masculino: Metz, Francia. 23 Julio – 2 Agosto
Tras un año de sequía en el medallero U18 masculino, la selección española partirá hacia Francia con el objetivo de ver izar de nuevo la bandera de España el día de la entrega de medallas. Eso sí, si puede ir acompañada del himno nacional, pues mucho mejor.

Josep Franch / Fiba Europe
España está encuadrada en el grupo C junto a la recién ascendida República Checa, Croacia, medalla de bronce el año pasado, y Alemania. A la espera de que se den a conocer las listas oficiales de jugadores, a quien seguro tendrán que defender especialmente bien durante esta primera fase será al checo Tomas Satoransky, MVP el año pasado de la División B del europeo.
El combinado español cuenta con experiencia en distintas ligas españolas. Así, tres de ellos, Josep Franch, Joan Tomas y Nacho Guigou, han debutado en ACB, mientras que Joan Sastre ha tenido un papel destacado en la Adecco LEB Oro. Estos cuatro privilegiados junto con otros 11 chicos, la mayoría de los cuales ha jugado en Liga EBA esta temporada, conforman la preselección de Alejandro Martínez para el europeo de este verano.
Seguro que más de uno aprovecha el periodo estival para desplazarse hasta Metz, lugar que acoge esta cita europea, a ver jugar a los suyos. Eso sí, como no todo iba a ser animar, quien quiera disfrutar de la gastronomía de esta ciudad francesa, debe saber que el lugar es conocido por su Quiche Lorraine y sus tartas de ciruela.
No sabemos si a los jugadores les dejarán probar la gastronomía local, pero sí que la mayor parte de ellos fue medalla de plata en el Europeo U16 de hace dos años, al perder la final ante Serbia por un solo punto… Las ciruelas les dan igual, ellos tienen hambre de oro.
Laura Rodríguez
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Mayo 27th, 2009

Equipo Gran Canaria/Luis Javier Benito
Mucho se ha hablado de las africanas que juegan en la cantera de Gran Canaria La Caja de Canarias. Se ha dicho que tienen mayor edad de la que dicen, que es injusto para las otras niñas jugar contra chicas con unas condiciones atléticas tan espectaculares o que cómo es posible que jueguen un campeonato de España cuando alguna de ellas apenas habla español. Lo que todo el mundo parece haber olvidado es que algunos de los equipos participantes en el campeonato de España junior celebrado este fin de semana en Guadalajara también habían reclutado niñas de otros lugares para jugar entre sus filas.
Así, jugadoras como la ex del Ros Casares Anabel Mateo conseguía la novena plaza con el equipo anfitrión Alvargómez Guadalajara, Patricia Álvarez se colgaba el bronce formando parte de la plantilla del Uni Tenerife, equipo bastante alejado de su Málaga natal, y la alero Ángela García metía dos triples en el último partido que jugó en el campeonato con la camiseta del Ros Casares, cuando antes lo hacía con la del Siglo XXI. No se trata de que hayan cambiado sus respectivos lugares de origen debido a temas familiares o porque hayan destinado laboralmente a sus padres a otras ciudades, sino que esas niñas viven en Guadalajara, Tenerife y Valencia porque han sido expresamente fichadas por sus respectivos clubes actuales. ¿Es o no correcto fichar niñas de categorías de formación? ¿No son casos similares a los de las africanas del Gran Canaria? ¿No es simplemente consecuencia del mundo globalizado en el que vivimos?

Astou, Vanessa y Bineta/Carmelo Suárez
Que los equipos españoles deberían fomentar cada uno su propia cantera, formada por niñas nacidas en Vigo, Mallorca o Sevilla, sería lo ideal, no por tener buenas selecciones regionales, sino porque en los combinados españoles de categorías de formación la competencia sería mayor y, por tanto, la calidad de las jugadoras, ya de por sí buena, aumentaría. Así, las distintas canteras, gallega, balear o andaluza, formarían futuras promesas que defenderían los colores de España en competiciones internacionales. Sin embargo, también es cierto que vivimos en un mundo cada vez más globalizado, donde las aulas escolares cada vez cuentan con niños con acentos más diversos y de muy distintas nacionalidades. Es rara la zapatería, supermercado, banco o empresa de negocios que no cuente con más de un empleado foráneo y, si esto ocurre en la sociedad, ¿por qué no iba a pasar algo similar en el ámbito deportivo?
La comunidad canaria sufre oleadas y oleadas de inmigrantes ilegales, que parten desde las costas africanas en cayucos, pateras o barcazas, el nombre es lo de menos, cargados de esperanza y buscando una vida mejor. Que apenas aparezcan noticias al respecto en el telediario, se ha vuelto tan usual que ya es un hecho no-noticioso, no significa que no siga ocurriendo. El puerto más cercano entre África y Europa no es otro que las Islas Canarias, geográficamente situadas entre tres civilizaciones, tres continentes, tres mundos totalmente diferentes. Son los canarios, y no los madrileños o manchegos, los que conviven diariamente con el drama, el dolor y el sufrimiento que conlleva el desembarco de seres humanos desnutridos y deshidratados en sus costas. Por tanto, tratándose de una comunidad con tremenda afluencia de inmigrantes, no es de extrañar que sea también allí donde niños y niñas de otros países pasen a formar parte de su cultura, de su forma de vida y, por qué no, también de su deporte.

Final Mataró-Gran Canaria/Laura Rodríguez
Bien es cierto que el caso de las africanas que juegan en Gran Canaria no es exactamente el mismo, pues estas niñas, afortunadamente, no han llegado remando desde sus casas tras una fatigosa travesía, sino que lo han hecho en avión y sabiendo las condiciones de vida que les esperaban. Se trata de chicas para las que la vida en sus países de origen habría sido extremadamente dura y difícil, ¿qué hay entonces de malo en que se integren plenamente en la sociedad española jugando al baloncesto? A fin de cuentas, ¿no es un caso similar al de Anabel Mateo, Patricia Álvarez o Ángela García, que también buscaban poder jugar al baloncesto en clubes que les ofrecieran las mejores condiciones posibles?
Está claro que a nadie le gusta perder, y que el ver llegar a un equipo con tres torres Masai de más de 1,90m impone, y mucho. Pero, ¿qué pasaría si le dijeran a un entrenador que puede contar con una de esas senegalesas? ¿acaso se negaría a ganar centímetros en la pintura? ¿No estaría también dispuesto a fichar a esa niña y hasta a ayudarle con los deberes del colegio? ¿Por qué está bien que vengan inmigrantes a trabajar cultivando la tierra o levantando edificios y no pueden hacerlo botando un balón?
Hace años que hay extranjeros en la ACB y en Liga Femenina, al igual que hay españoles jugando en Italia, Rusia o EEUU. ¿Podemos ir nosotros y no pueden venir ellos?

Claudia Aponte/Alvargómez Guadalajara
Sólo un dato más: estas ya famosas niñas africanas no eran las únicas no-españolas del campeonato. En Alvargómez Guadalajara ha jugado una chica que ha metido 12 puntos de media por partido. Si hubieran sido 30, hubiera sido más alta o su piel más oscura, ¿habría habido alguna controversia? Se entiende que como ella sí PARECE española, no hay problema. Claudia Aponte, jugadora paraguaya de Alvargómez Guadalajara, llegó a España el año pasado para jugar en el junior del ADBA de Avilés. Según comentaba ella en una entrevista, sus condiciones en nuestro país no distaban mucho de las de las africanas de Gran Canaria: “una amiga que juega en España, Pao Ferrari, le habló a su representante de mí, y él con mi familia. En cuestión de un mes ya tenía los billetes para Asturias.” Seguramente, si hubiera sido el nombre de Claudia Aponte el mencionado para recoger alguno de los premios individuales del campeonato, lo máximo que muchos se habrían preguntado sería el porqué de que la niña tuviera un apellido que parece más gallego que guadalajareño, pero de ahí no habrían pasado los interrogantes. A fin de cuentas, como parece española…
En los europeos de formación, selecciones como la francesa destacan por la altura que les dan niñas del mismo aspecto que Vanessa, Astou y Bineta, que o bien son inmigrantes de segunda generación (hijas de inmigrantes pero nacidas en suelo francés) o bien una nacionalización les ha permitido jugar como europeas. Así, se da el caso de la jugadora Salomé Kabengano, nacida en Nairobi, Kenia, que defendía los colores de Suecia en el pasado europeo u-16, y eso que mucha pinta de sueca no es que tenga…

Cantera Gran Canaria/C.B. Islas Canarias
A la isla de Gran Canaria se la conoce con el sobrenombre un continente en miniatura por sus contrastes de paisaje, por encontrar en sus 1560 km2 desde eternas playas de arena dorada a bosques frondosos o una gran diversidad ecológica a lo largo de esta isla atlántica. Sin embargo, su población es cada vez más diversa, más plural, con más mezcla racial que hace unos años. No hay sino que ver algunas fotos de la cantera del Gran Canaria La Caja de Canarias, ya no de cadetes o juniors que se han convertido en las más “famosas” últimamente, sino de niñas de poco más de un metro de altura para ver a negras, chinas, mulatas y blancas compartiendo baloncesto, compartiendo ilusiones. Ya no se trata de niñas “traídas de” Senegal o Costa de Marfil, sino que son canarias de nacimiento aunque sus rasgos físicos parezcan indicar lo contrario.

Leonor Rodríguez/Luis Javier Benito
Tras la final de este campeonato de España se pueden sacar muchas conclusiones: que el baloncesto español está de enhorabuena por la gran cantera que tiene, que el nivel de baloncesto desplegado sobre el parqué fue excelente o que no sólo se vio el amarillo de las del Gran Canaria en el último partido, sino que el morado de las del Mataró plantó cara, y mucha, al conjunto isleño. Este es el cuarto campeonato de España consecutivo conseguido por esta generación del 91 que tantas alegrías ha dado al baloncesto canario. En los dos primeros sólo jugaron niñas nacidas en las islas, el siguiente se incorporaba la marfileña Vanessa y este 2009 las senegalesas Astou y Bineta. Sin los 10 puntos y 24 rebotes conseguidos por ellas en la final el partido habría sido inmensamente más difícil, sin lugar a dudas, pero se trata de un equipo que, aunque ahora mermado por las bajas, ya había dado muestras de su calidad años anteriores. Sin embargo, la pregunta que muchos se hacen es: ¿habrían ganado este año de no ser por esas tres niñas?
De entre todo lo ocurrido en este campeonato, habría que destacar el que la integración de estas niñas es cada vez mayor, no había sino que ver las risas de Leonor Rodríguez y Astou en la banda mientras esperaban para recoger las medallas o a las tres niñas africanas desfilando vestidas con la bandera canaria. No sería raro asistir a la nacionalización de alguna de ellas en poco tiempo…
La globalización es un hecho, una realidad, el mundo cambia, y la sociedad cambia con él. Quizá dentro de unos años, ya no se lea en las camisetas de las jugadoras que disputen campeonatos de España nombres como Leonor, Elena o Isabel. Quizá esas niñas sean más altas, tengan complexión física más atlética, la piel más oscura o mayor capacidad de salto. Pero, si viven en España, ¿no tienen el mismo derecho a disfrutar del baloncesto? Al fin y al cabo, tendremos que empezar a cumplir con el eslogan del próximo mundial 2014 y hacer que el baloncesto siga siendo de todos y para todos.
Laura Rodríguez
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Noviembre 21st, 2008
Ya sé que más de uno habréis abierto el blog y al ver el título habréis pensado: “Ya está el tarado de León con sus ebrios desvaríos”. Lo entiendo, aunque quiero aclararos que como soy abstemio, con lo cual, lo mío va implícito en el ADN y no puedo luchar contra ello. Tratar de entenderme es algo así como entrar en un museo de arte contemporáneo y querer comprender por qué aquel trozo de ladrillo con dos clavos, plantado en la pared, simboliza la vida y la muerte, como dice el iluminado que se lo ha vendido al museo por 100.000 euros.
Podría ser el ADN o también el mal de altura que me da cuando me subo a un avión, o que estoy en una especie de ‘deja vu’ porque, como hace 15 días, estoy actualizando el blog camino de Atenas por esos caprichos de los sorteos que han enviado dos veces seguidas al Feve San José a la capital de Grecia. De nuevo desnudarme delante de un señor malencarado, explicarle que no llevo una bomba y todo eso que no por habitual cada vez que debo ir en avión, deja de incomodarme.
El caso es que se me ocurrió el título de este blog pensando en el anterior viaje a Atenas. Es complicado perder un partido en el que se roza el 70% de acierto en los lanzamientos triples (escribo de memoria y no recuerdo si las leonesas estuvieron frente al Athinaikos ligeramente por encima o por debajo de ese porcentaje). Sólo hay una manera de perder con un acierto similar: con unos árbitros que se empeñen en ello. Especialmente uno italiano de nombre Faccheti que creo que recuerdan bien en Madrid del último europeo sub’18 en el que ya hizo de las suyas y que, además de perseguir desde el primer minuto a las leonesas, se permitió decirle a Shay Murphy cuando le pidió explicaciones que él no tenía nada que hablar con una negra. Un ejemplo el angelito.
Por suerte, arbitrajes así son una excepción. Por mi trabajo he tenido la ocasión de seguir partidos europeos de otros deportes en los que los expolios se dan por lógicos, como ocurre en el balonmano. Salvo en ese partido de Atenas, los arbitrajes que ha tenido en sus tres años anteriores en Europa el Feve San José han sido más que correctos, con alguna que otra decisión ‘casera’, pero más que aceptables. Lo del partido frente al Athinaikos me recordó a las mejores actuaciones de la pareja serbia o eslovena de turno cada vez que el Ademar de León pisa una cancha de Alemania. Allí donde perder por cinco goles debe ser considerado un éxito. Lo mismo que la derrota por 15 puntos del equipo de Estrada con su 70% de acierto en triples y un baloncesto trepidante.
Recordando ese partido de Atenas no puedo por menos que alabar el nivel arbitral que hay en España. Es duro ser árbitro. Siempre en el ojo del huracán y siempre con un nivel de exigencia que no se pide a nadie más. Es algo general. El público, la prensa, las propias jugadoras o los entrenadores disculpan fácilmente un error o media docena de fallos de una jugadora que entra sola hacia la canasta rival, pero son implacables con el colegiado de turno si estima que esa falta en ataque que vio todo el pabellón la ha convertido en falta en defensa.
Es cierto que hay de todo. Y que no hay más que darse una vuelta por el foro de Lokos para darse cuenta que cada cual ve la feria como le va en ella. Si le preguntas a uno de Salamanca dirá que el Ros es favorecido siempre y si te vas con esa pregunta a la puerta de la Fonteta te justificarán que son ellas las perjudicadas porque a nadie le señalan tantas faltas. También nos acordamos todavía en León de aquel placaje de una jugadora del Ros a Isa Sánchez en la Copa de la Reina de León a un segundo del final, una antideportiva de libro que Souto convirtió en simple falta sin derecho a tiros libres. Quejas partidistas porque salvo en un partido y en un arbitraje concretos, nadie puede negar y sostener con datos, que el arbitraje español no sea de los mejores, si no el mejor, de toda Europa.
Otra cosa muy diferente es que al final de la temporada asciendan los mejores a la ACB. Esa es otra película. Cada uno tendrá sus favoritos, aquel árbitro que le gusta y aquel otro que no lo hace tan bien, pero pocos creerán que los que han ascendido hayan sido los mejores del año.

Miguel Ángel Garmendia
Y llegados a este punto en el que quien todavía siga leyendo se estará preguntado qué tendrán que ver los calvos con todo esto, quiero desarrollar una ‘miniteoría’ que todavía nadie ha sido capaz de rebatir. “Un calvo tiene vetado el ascenso a la Liga ACB”. No sé para el resto, pero yo tengo muy claro que al menos desde hace cinco años los dos mejores colegiados de la FEB son, por ese orden, Miguel Ángel Garmendia y Germán Morales. Calvos los dos. ¿Por qué no ascienden? Porque la ACB quiere imagen. Tipos de metro ochenta para arriba, guapitos, que den el perfil y que cumplan con su imagen de marca. Todas las canchas deben parecerse entre sí. No digo que los que hayan ascendido sean malos árbitros, sino que Morales y Garmendia son mejores… pero son calvos. Una injusticia que hace que me alegre cada comienzo de temporada, cuando arranca la ACB y veo que hay un nuevo árbitro de su plantel de colegiados de toda la vida, de ésos que ascendieron con una mata de pelo impresionante, al que el inexorable paso del tiempo ha hecho que ya se le empiece a ver el cartón. Justicia divina, pienso siempre. Claro que bien pensado, mejor que Garmendia y Morales sigan en la FEB. Dos buenos árbitros más para dirigir el baloncesto femenino.
César F. Buitrón
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