Estados Unidos, cuna de campeones

Mayo 5th, 2009

Lisa Leslie/AFP

Lisa Leslie/AFP

Es raro el campeonato mundial, prácticamente de cualquier deporte, que no cuente con un americano entre los primeros clasificados. Esto también queda patente en eventos como los Juegos Olímpicos, donde la primera posición del medallero global suele ser ocupada por Estados Unidos. ¿Por qué los americanos consiguen tan buenos resultados deportivos? ¿Por qué en cualquier competición, prácticamente de cualquier índole, siempre hay un atleta, nadador o gimnasta estadounidense en el podio?

Algunos podrían argumentar que en un país como EEUU, con más de 306 millones de habitantes, malo sería que no hubiera alguno al que se le diera bien lo de dar patadas a un balón o pedalear sobre una bicicleta. Pero también es cierto que la India, con una población casi 4 veces mayor, sólo conseguía 3 medallas en las pasadas olimpiadas. ¿Por qué entonces es Estados Unidos quien gobierna en el medallero de casi cualquier tipo de competición? Veamos el caso del baloncesto americano.

Al llegar el pasado verano la cita olímpica en Pekín, pocos dudaban que las selecciones americanas masculina y femenina de baloncesto, si no conseguían la medalla de oro, al menos subirían al podio. Las predicciones se cumplieron, las chicas ganaban a la Australia de Lauren Jackson en la final y al día siguiente los chicos les imitaban y dejaban la siempre dolorosa medalla de plata, para muchos de oro blanco, al combinado español.

Llegan y triunfan. Esto es lo que suele suceder con las selecciones americanas de baloncesto. ¿Por qué ellas y no otras? Muy sencillo, porque hace ya mucho tiempo que saben que la competición, de cualquier disciplina, es una competición a largo plazo, es una competición de fondo en la que se invertirá mucho tiempo durante muchos años, pero gracias a la que se alcanzará el máximo rendimiento futuro

Candace Parker/Getty Images

Candace Parker/Getty Images

No se trata de buscar de repente a 12 chicos que sepan botar y plantarlos en un campeonato. No, y esto los americanos lo hacen mejor que nadie, se trata de incentivar en el deporte a los niños más niños, de que no haya escuela en la que no se dediquen horas y esfuerzo a inculcar la práctica deportiva a los más pequeños. Porque algunos de esos pequeños, aunque aún no lo sepan, el día de mañana serán los encargados de representar a su país en el mayor y mejor evento deportivo: los Juegos Olímpicos.

Es rara la película de corte juvenil-americana en la que alguno de los protagonistas no forme parte de un deporte colectivo de instituto o universidad. Se ve también como se exige a esos deportistas una media académica determinada para poder continuar formando parte de uno u otro equipo. Pues bien, estas películas de ficción están basadas en la realidad americana. Quien pertenece al equipo de baloncesto, o al de fútbol americano, no es sólo un deportista, sino que se le considera alguien distinguido, que representa los colores del High School o universidad que sea. Es entonces cuando casos como el de Candace Parker, a la que compatibilizar varias facetas de su vida se le da de maravilla, son posibles.

Brittney Griner/hoopgurlz.com

Brittney Griner/hoopgurlz.com

En la etapa de High School, los partidos de baloncesto ya son de altísimo nivel. Los jugadores, desde muy jóvenes, se acostumbran a partidos abarrotados de público, a ojeadores y a medios de comunicación, a mayor o menor escala. Esto, si bien puede suponer gran presión para los jugadores, también ayuda a descubrir talentos como el de Brittney Griner, a la que veíamos hace unos meses, con 1,98m a sus 15 años, intimidando sus rivales y culminando ataques machacando. A esta niña se la están rifando universidades para contar con ella en próximas campañas. En España, hace dos semanas una jugadora cadete, de nombre Astou, machacaba el aro en un campeonato regional. ¿Alguien ha visto algo al respecto en algún medio nacional?

Ya en la etapa universitaria, se consensúan los horarios de entrenamientos, de universidad y de estudio, de modo que la conciliación de la vida académica y la deportiva sea factible. Así, las jugadoras, y en muchos casos los padres, quedan satisfechas, pues no se ven obligadas a elegir entre aquello con lo que más disfrutan, el baloncesto, y aquello que garantizará su futuro, lo académico.

El baloncesto universitario americano es baloncesto a otro nivel, que quizá en España nos cueste más comprender. Prácticamente cualquier partido universitario de categoría femenina va a verlo varios miles de personas. Mientras, en España, algunos partidos de Liga Femenina cuentan en la grada con alrededor de 200 aficionados, según indica el acta… Y eso, gracias al redondeo que si no…

Si en Estados Unidos se hace así, y se ha visto que funciona, ¿por qué no probar un sistema similar en España? Aquí, al llegar a los 18 años las jugadoras de baloncesto tienen prácticamente que elegir entre jugar al baloncesto de alto nivel o comenzar sus estudios universitarios. Bien es cierto que, como en todo, hay excepciones y algunas jugadoras sí han conseguido compatibilizar ambas facetas y finalizar, aunque invirtiendo más años de los necesarios, una carrera universitaria. Es posible, claro que sí, pero infinitamente más complicado.

Laura Rodríguez
faltaycanasta.wordpress.com

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Difícil decisión

Abril 12th, 2009

¡Qué complicado es a veces decidir! Al igual que el resto de profesiones vinculadas al mundo del deporte, el baloncesto es una ardua tarea, difícil de compaginar con el resto de facetas presentes en la vida de cualquier persona.

Pocos son los afortunados que pueden jactarse de haber realizado una brillante carrera dentro de la profesión y al mismo tiempo poder presumir de una vida personal modélica. Lo cierto es que el mundo del deporte, y en este caso el del baloncesto, entraña una serie de sacrificios, que no todos están dispuestos a asumir. El mejor baloncestista español de todos los tiempos, Pau Gasol, cansado de repetir en numerosas ocasiones lo mucho que le pesó no haber podido finalizar sus estudios de medicina, probablemente no pueda ver realizado nunca el que tal vez sea el único sueño que le queda por cumplir. No será porque en su casa no le animen a retomar sus estudios, pues comentan por ahí que son los primeros que desean ver a su hijo convertido en todo un doctor. La realidad, por suerte en este caso para Pau, parece afirmar que ese día no llegará, pues Gasol, a sus 28 años, se encuentra en el esplendor de una carrera deportiva cuyo fin se avista lejano.

Pero no todos pueden decir lo mismo. No es intención desanimar a nadie con alma de deportista, pero antes de decidir dedicarse a esto, uno debe preguntarse aquello de…¿y después qué? No todos son Michael Jordan, Magic Jonson o el propio Gasol, para vivir despreocupados después de que el arroz ya se haya pasado. Incluso en el primero de los casos, dicen las malas lenguas, que después de haber sido la Estrella de la NBA, la vida no está siendo un caminito de rosas para el héroe de Space Jam. Y es que, además del dinero, se necesita un gran sentido de la responsabilidad.

Los estudios no son el único “manjar” vetado para un jugador, también la conciliación de la vida laboral con la vida familiar o sentimental, o simplemente la posibilidad de poder disfrutar de unos días de descanso al calor del hogar, son todo un lujo para quiénes lo han apostado todo por este mundo del deporte.

Las largas y duras jornadas de entrenamiento diario, los partidos disputados en distintas ciudades semana tras semana, así como las campañas publicitarias, eso sí, para los más mediáticos, conforman toda una serie de inconvenientes que dificultan el poseer la vida de una persona “normal”. A todo esto también se une la dificultad para asentar el domicilio. La permanencia de un jugador dentro de un club es toda una incógnita. La nota dominante: cambiar de equipo como de camisa.

Ser padre o madre es otra quimera. Aunque existen algunos privilegiados que han podido lograrlo y continuar jugando posteriormente, la mayoría ha de renunciar a continuar jugando tras la paternidad o, al menos, retrasar la llegada de la “cigüeña”, hasta bien entrada la treintena. A pesar de ello, existen algunas privilegiadas, es el caso Candance Parker, de la que en su día hablamos en este blog y que sí lo ha conseguido. Pero en general es difícil ser una estrella y poder presumir de una relación estable, en la que además, haya familia.

Embarcarse pues, en este mundo comporta una decisión de gran trascendencia. Lo cierto es que, si eres bueno de verdad, la vida puede premiar con un carro de éxitos que quizás compensen todo aquello a lo que previamente hay que renunciar pero, antes de tomar la decisión, convendría hacer examen de conciencia y preguntarse, qué es lo que de verdad importa.

Laura Sánchez

faltaycanasta.wordpress.com

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Mamás de altura

Marzo 23rd, 2009

Hace unos días el mundo del baloncesto se sorprendía al ver a una de sus estrellas posando para ESPN. Candace Parker se situaba ante las cámaras, maquillada y con vestido blanco inmaculado primero y la equipación de Los Ángeles Sparks a continuación. La noticia no iría más allá, de no ser porque la jugadora americana está embarazada de su primer hijo. Jugadora profesional y futura mamá de familia. No es la primera y seguramente tampoco sea la última.

En 2007 Lisa Leslie, primera jugadora en hacer una mate en un partido oficial de la WNBA, anunciaba que iba a tomar un año sabático para tener un hijo. Esta decisión fue aplaudida por algunos y criticada por otros, que no creían que este parón profesional convenía a la jugadora americana más laureada de todos los tiempos. Leslie cumplió con lo acordado: tuvo a su hija Lauren y regresó a las canchas de juego en 2008, año en el que se proclamaría campeona olímpica de baloncesto por cuarta vez consecutiva.

JaVale McGee, jugador de los Washington Wizards de la NBA, puede presumir de madre. Pamela McGee recorrió medio mundo con sus hijos a cuestas para poder ejercer su profesión de jugadora de baloncesto. Jugó en países como Brasil, Italia, Francia o España y exigía en sus contratos condiciones especiales para el cuidado de sus hijos. Deportista sí, pero ante todo madre.

En la Liga Femenina española tenemos a una jugadora que, a sus 43 años, se ha convertido en toda una superviviente en esta liga cargada de jugadoras internacionales a las que dobla en edad. Además de por su calidad en la pista, esta rusa destaca por tener un hijo de 19 años. La veterana jugadora afirmaba en una entrevista llevar toda la vida perdiendo ofertas y dinero por la familia. Carismática en las canchas y madre entregada fuera de ellas, así es Elena Tornikidou.

Candace Parker, a la que muchos consideran sucesora de Lisa Leslie, tendrá su primer hijo esta primavera. Quizá el caso de Parker, jugadora muy joven y con un muy prometedor futuro por delante, sirva para que algunos clubes comprendan que conciliar vida laboral y familiar es necesario para cualquier persona. Y digo persona, porque si el “embarazado” fuera un jugador NBA o ACB ni siquiera habría sido necesario plantear este tema.

Laura Rodríguez
faltaycanasta.wordpress.com

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