Una Copa de Cuatro… Gatos

Noviembre 23rd, 2009

Llevo un par de días pensando si escribir algo sobre la Copa o hacer bueno el dicho ése que dice que no hay mejor desprecio que no hacer aprecio. Al final, no he podido aguantarme. Lo que la Federación Española de Baloncesto ha hecho con la parte femenina de su deporte, ésa que les gustaría ver eliminada de la faz de su tierra, es de una gravedad suprema. Cercenar la Copa de la Reina y dejarla reducida a cuatro equipos supone un ejercicio de irresponsabilidad de los directivos federativos que sólo el tiempo dirá el coste que tendrá para el baloncesto femenino. Es el particular ‘ajuste de cuentas’ a los clubes de unos directivos incapaces de apostar por la calidad de una competición que debería ser su orgullo y sólo es una molestia que les enturbia la paz en unas fechas tan señaladas como las navideñas.

Parto de la base de que el baloncesto femenino es un estorbo para el presidente Saez y para el resto de tiralevitas que lo acompañan en sus labores de sacar pecho con unos éxitos que sólo se deben al trabajo de esos clubes a los que ellos desprecian. Quizás por eso y porque no sé por qué extraño sortilegio controlan la prensa deportiva y la de ámbito nacional, se saben inmunes a las críticas. Nadie de los santones del periodismo nacional dirá nada del tema de la Copa. Si han callado cosas más graves cómo se van a mojar por algo tan insignificante.

La Federación ha querido que la Copa de la Reina sea de cuatro equipos. De cuatro gatos. Una Copa descafeinada. Una competición sentenciada. El problema es el dinero. Dicen que es imposible que vayan cuatro equipos más. Las cuentas de la lechera son claras. A 10 habitaciones por equipo, si fueran ocho equipos serían 80 habitaciones de hotel a mayores con sus respectivas pensiones completas. Poco más de 6.000 euros. No creo que me equivoque demasiado si pronostico que en la Copa de Zaragoza habrá más directivos de la Federación invitados que jugadoras de baloncesto peleando por el título. Directivos con pensión completa que costarán más de 6.000 euros. Eso es lo importante. La supervivencia de los equipos es lo de menos. ¿Y la Copa? ¿Qué Copa? ¿De qué es la copa? La mía con mucho hielo y un poco de zumo de limón.

Desde la Federación ya se ha puesto el ventilador en marcha. Entre las aspas, paladas de mierda a esparcir por todas partes. Para ellos, los culpables son los clubes. Seguro que tienen una parte de la responsabilidad, pero los clubes tienen bastante con subsistir en una época de crisis. Nadie puede distraer de su presupuesto el dinero que cuesta montar una Copa de la Reina sin perder potencial en su plantilla. El culpable es quien maneja el dinero público. La Federación tiene subvenciones, dinero público y fondos privados que llegan gracias a las gestiones públicas. Un dinero que debería servir para invertir en su deporte y no para pagar vacaciones por el mundo a unos delegados federativos que acompañan a unas selecciones que les importan lo mismo que la Copa de la Reina.

Apelar al ‘divide y vencerás’ es la única salida de unos dirigentes mediocres que saben que tienen la razón perdida desde antes de que se desataran las primeras críticas entre los indignados aficionados de unos equipos que soñaban con ser protagonistas en la cita del KO y se ven ahora metidos en una liga en la que no se jugarán nada. Tan pronto como logren las nueve victorias que garantizan la permanencia habrá media docena de equipos peleando por nada. Primero fue la reducción de las plazas del ‘playoff’ a cuatro. Ahora de la Copa. ¿Por qué luchan los equipos que están a la espalda de los tres grandes? ¿Por la cuarta plaza? ¿Para qué? ¿Para que un Ros pletórico en abril les aplique dos palizas de 40 ó 50 puntos cuando ellos lleguen fundidos por esa lucha por ser los mejores de los ‘pobres’? ¿Por jugar en Europa donde cada año más tengo la sensación de que acaba jugando el equipo que quiere la Federación? Luchar por nada. Así de cruel. Jugar por orgullo. Por lo mismo que les falta a los federativos para buscar el bien de su deporte.

Cierro los ojos y recuerdo la Copa de León con el Palacio de Deportes lleno, me veo disfrutando de la Copa de Sevilla con la sorpresa del San José eliminando al Perfumerías Avenida; o en la de Salamanca viendo al David Ibiza noqueando al Goliat Perfumerías ante la una afición que aquel día demostró que es la mejor del mundo. Recuerdo todo eso con la pena de decir que quizás nunca más lo volveré a vivir. Una Copa de cuatro es sólo media Copa. La mitad de equipos. La mitad de partidos. La mitad de emoción. La mitad de aficiones. La mitad de colorido. La mitad de interés. Quizás el doble de directivos.

Soy un romántico. Alguien que todavía cree en el deporte por el deporte. En la pureza. En que el mejor siempre acaba ganando. Quizás por eso espero una reacción frontal de los clubes. Un plantón a la Copa de la Reina. Un fin de semana en Zaragoza sin más copas que levantar que las trasieguen los de siempre entre una comida y otra cena.

Sé que no será así y pensando en esa Copa de la Reina con más corbatas que chandals me viene a la cabeza aquella madrugada que esperaba la llegada de un tren en el bar de la estación de Renfe en León. En la barra había media docena de borrachos, cinco señoras prostitutas, dos yonkis y otros tantos traficantes de poca monta. Por la puerta entraron dos policías que empezaron a pedir los carnets de identidad. Uno de los borrachos los miró y sentenció con la sabiduría que dan los años de pasarlas canutas en la calle: “¿Os dais cuenta de que aquí los únicos que desentonáis sois vosotros?”. Qué gran verdad.

César F. Buitrón

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Vídeo de Leonor Rodríguez en la final del Europeo Junior

Julio 21st, 2009

Leonor Rodríguez y Luis Tárrega / Laura Rodríguez

Leonor Rodríguez y Luis Tárrega / Laura Rodríguez

Hace una semana, la selección española U18 femenina de baloncesto se hacía con el oro tras ganar a Francia en la final del campeonato de Europa. Para aquellos que no estuvieran en Södertalje, Suecia, un canal de televisión sueco habilitó una dirección web desde la que poder seguir el encuentro. Alguien que estaba viendo la retransmisión por Internet tomó las mejores imágenes de la española Leonor Rodríguez, elegida en el quinteto ideal del campeonato, y las editó creando el siguiente vídeo:

Laura Rodríguez
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Vanessa Ble en el Europeo U18

Junio 29th, 2009

Hace tres semanas nos enterábamos de que a Vanessa Ble le habían concedido por carta de naturaleza la nacionalidad española. Ahora sabemos que la jugadora nacida en Costa de Marfil ya se encuentra en la concentración de la selección española U18 para disputar el europeo de Suecia.

Vanessa Ble / C.B. Islas Canarias

Vanessa Ble / C.B. Islas Canarias

Así, Vanessa salía hoy lunes 29 de junio hacia Södertälje, donde aterrizaba alrededor de las tres de la tarde hora local, para reunirse con el resto de jugadoras del combinado nacional. Tras los descartes de Mireia Vila, Amaia Segües y Claudia Calvelo, esta última por lesión, actualmente hay 12 jugadoras españolas en la ciudad sueca. El problema que se le plantea al seleccionador Carlos Colinas es que, si incorpora a Vanessa al grupo, tendrá que dejar a otra niña sin jugar.

Vanessa Ble, además de su casi 1,90m de estatura, contará con el factor sorpresa como principal arma ante el resto de selecciones, pues es una total desconocida para el público y los técnicos de los europeos de formación. Ha destacado este año tanto en Liga Femenina, donde ha jugado más de 450 minutos esta temporada, como en el Campeonato de España Junior, por su capacidad anotadora, así como por su faceta reboteadora.

Antes que ella hubo otros nombres en la selección que no nacieron en territorio español. Jugadores como Clifford Luyk, Johnny Rogers o Wayne Brabender nacieron en EEUU pero vistieron los colores de España en más de una ocasión. La diferencia en este caso se encuentra en que no estamos hablando de una profesional, sino de una niña que aún no ha cumplido los 18.

Rafa Freire / Gregorio Torres

Rafa Freire / Gregorio Torres

Este verano conocíamos la nacionalización de otros jugadores de baloncesto también menores de edad como Rafa Freire, nacido en São Paulo, Brasil, en 1992 o Malick Fall, senegalés de 16 años que ya es español. Hace pocas semanas, la lista de Gustavo Aranzana para el Europeo U20 masculino desvelaba el primer “nombre nacionalizado” español en categoría de formación de este verano, con la incorporación del jugador nacido en Senegal pero ahora español Mamadou Samb.

Otros países llevan años “haciendo suyos” jugadores nacidos fuera de sus fronteras ya desde las categorías de formación. Así, vemos casos como el de Salomé Kabengano, nacida en Nairobi, Kenia, que defendía los colores de Suecia en el pasado europeo U16 o el de Enes Kanter, nacido en Zürich, Suiza, pero jugando con la camiseta de Turquía en el U16 masculino del último verano.

Así las cosas, la Federación Española no ha hecho sino lo que otros hacían antes: nacionalizar a una jugadora para que vista la camiseta de España en una competición continental. Si se produjera la incorporación de Vanessa a la selección se ganarían centímetros en la pintura, sin embargo, supondría también un disgusto para otra de las jugadoras que, tras un mes preparando el campeonato, podría quedarse sin poder jugar el europeo. Si esto ocurriera, habría opiniones para todos los gustos, desde el que considerara que sería injusto para la que se quedara sin jugar al que creyera que con ella la selección ganaría algo de altura… El debate queda abierto.

Laura Rodríguez
faltaycanasta.wordpress.com

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Los árbitros calvos no ascienden

Noviembre 21st, 2008

Ya sé que más de uno habréis abierto el blog y al ver el título habréis pensado: “Ya está el tarado de León con sus ebrios desvaríos”. Lo entiendo, aunque quiero aclararos que como soy abstemio, con lo cual, lo mío va implícito en el ADN y no puedo luchar contra ello. Tratar de entenderme es algo así como entrar en un museo de arte contemporáneo y querer comprender por qué aquel trozo de ladrillo con dos clavos, plantado en la pared, simboliza la vida y la muerte, como dice el iluminado que se lo ha vendido al museo por 100.000 euros.

Podría ser el ADN o también el mal de altura que me da cuando me subo a un avión, o que estoy en una especie de ‘deja vu’ porque, como hace 15 días, estoy actualizando el blog camino de Atenas por esos caprichos de los sorteos que han enviado dos veces seguidas al Feve San José a la capital de Grecia. De nuevo desnudarme delante de un señor malencarado, explicarle que no llevo una bomba y todo eso que no por habitual cada vez que debo ir en avión, deja de incomodarme.

El caso es que se me ocurrió el título de este blog pensando en el anterior viaje a Atenas. Es complicado perder un partido en el que se roza el 70% de acierto en los lanzamientos triples (escribo de memoria y no recuerdo si las leonesas estuvieron frente al Athinaikos ligeramente por encima o por debajo de ese porcentaje). Sólo hay una manera de perder con un acierto similar: con unos árbitros que se empeñen en ello. Especialmente uno italiano de nombre Faccheti que creo que recuerdan bien en Madrid del último europeo sub’18 en el que ya hizo de las suyas y que, además de perseguir desde el primer minuto a las leonesas, se permitió decirle a Shay Murphy cuando le pidió explicaciones que él no tenía nada que hablar con una negra. Un ejemplo el angelito.

Por suerte, arbitrajes así son una excepción. Por mi trabajo he tenido la ocasión de seguir partidos europeos de otros deportes en los que los expolios se dan por lógicos, como ocurre en el balonmano. Salvo en ese partido de Atenas, los arbitrajes que ha tenido en sus tres años anteriores en Europa el Feve San José han sido más que correctos, con alguna que otra decisión ‘casera’, pero más que aceptables. Lo del partido frente al Athinaikos me recordó a las mejores actuaciones de la pareja serbia o eslovena de turno cada vez que el Ademar de León pisa una cancha de Alemania. Allí donde perder por cinco goles debe ser considerado un éxito. Lo mismo que la derrota por 15 puntos del equipo de Estrada con su 70% de acierto en triples y un baloncesto trepidante.

Recordando ese partido de Atenas no puedo por menos que alabar el nivel arbitral que hay en España. Es duro ser árbitro. Siempre en el ojo del huracán y siempre con un nivel de exigencia que no se pide a nadie más. Es algo general. El público, la prensa, las propias jugadoras o los entrenadores disculpan fácilmente un error o media docena de fallos de una jugadora que entra sola hacia la canasta rival, pero son implacables con el colegiado de turno si estima que esa falta en ataque que vio todo el pabellón la ha convertido en falta en defensa.

Es cierto que hay de todo. Y que no hay más que darse una vuelta por el foro de Lokos para darse cuenta que cada cual ve la feria como le va en ella. Si le preguntas a uno de Salamanca dirá que el Ros es favorecido siempre y si te vas con esa pregunta a la puerta de la Fonteta te justificarán que son ellas las perjudicadas porque a nadie le señalan tantas faltas. También nos acordamos todavía en León de aquel placaje de una jugadora del Ros a Isa Sánchez en la Copa de la Reina de León a un segundo del final, una antideportiva de libro que Souto convirtió en simple falta sin derecho a tiros libres. Quejas partidistas porque salvo en un partido y en un arbitraje concretos, nadie puede negar y sostener con datos, que el arbitraje español no sea de los mejores, si no el mejor, de toda Europa.

Otra cosa muy diferente es que al final de la temporada asciendan los mejores a la ACB. Esa es otra película. Cada uno tendrá sus favoritos, aquel árbitro que le gusta y aquel otro que no lo hace tan bien, pero pocos creerán que los que han ascendido hayan sido los mejores del año.

Miguel Ángel Garmendia

Y llegados a este punto en el que quien todavía siga leyendo se estará preguntado qué tendrán que ver los calvos con todo esto, quiero desarrollar una ‘miniteoría’ que todavía nadie ha sido capaz de rebatir. “Un calvo tiene vetado el ascenso a la Liga ACB”. No sé para el resto, pero yo tengo muy claro que al menos desde hace cinco años los dos mejores colegiados de la FEB son, por ese orden, Miguel Ángel Garmendia y Germán Morales. Calvos los dos. ¿Por qué no ascienden? Porque la ACB quiere imagen. Tipos de metro ochenta para arriba, guapitos, que den el perfil y que cumplan con su imagen de marca. Todas las canchas deben parecerse entre sí. No digo que los que hayan ascendido sean malos árbitros, sino que Morales y Garmendia son mejores… pero son calvos. Una injusticia que hace que me alegre cada comienzo de temporada, cuando arranca la ACB y veo que hay un nuevo árbitro de su plantel de colegiados de toda la vida, de ésos que ascendieron con una mata de pelo impresionante, al que el inexorable paso del tiempo ha hecho que ya se le empiece a ver el cartón. Justicia divina, pienso siempre. Claro que bien pensado, mejor que Garmendia y Morales sigan en la FEB. Dos buenos árbitros más para dirigir el baloncesto femenino.

César F. Buitrón

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