Mayo 10th, 2009
Días de mucho. Vísperas de nada. Días de sobresaltos. Vísperas de turbulencias. El final de una temporada siempre es el momento de echar la vista atrás, de hacer balance, de felicitar a los que triunfaron y tirar de las orejas a quienes no han hecho sus deberes.
Quizás sea un sentimental, pero cada año que pasa me ocurre con más fuerza. El final de la temporada es para mí como aquellos finales del verano al ritmo del Dúo Dinámico, de despedidas de una novia con la que había tonteado dos meses, pero que no me había dicho que sí hasta la víspera del adiós y el si te he visto no me acuerdo.
Decir adiós a la temporada es despedirte de jugadoras que sabes que echarás de menos. Me pasa cada año, pero éste con más fuerza. Quizás porque el año en León fue superlativo en lo bueno y en lo malo, estos meses se han vivido aquí con una fuerza especial. Las lágrimas de Luci, la gran capitana, se contagiaron a todos en la rueda de prensa del último partido. El año próximo no estará en León. Casi ninguna de la plantilla repetirá. Será duro un año sin el buen humor de Rosita; sin el contrapunto de seriedad de Luci a la locura de Cindy; sin el talento desbordante de Murphy, una extraterrestre que dice haber nacido en California, pero es del mismísimo centro de Krypton; sin el descomunal derroche de fundamentos poco aprovechados de María Pina; sin… una plantilla para el recuerdo.
Jugadoras que dejarán huella en un deporte leonés que dentro de muchos años recordará esta gran temporada de aquel equipo nació lleno de dudas, pero al que Miguel Ángel Estrada ayudó a crecer hasta llegar a un cuarto puesto que nadie podía esperar cuando la liga arrancaba en octubre.
Un año que debía ser el punto seguido de un buen trabajo de una década, pero que puede ser el final de una gran aventura. Al fondo está una demanda judicial por el accidente que sufrió el equipo regresando de un partido de liga en Lugo. Una fatalidad que puede acabar con el sueño del baloncesto de elite en León. Quizás estemos en la estación término. O quizás sea verdad eso que tantas veces repite Estrada y “lo que no te mata te hace fuerte”.
Dudas y contrapuntos en un final de temporada pleno de incógnitas. Siempre trato de ser positivo. Recuerdo que me enteré de la convocatoria de huelga de las jugadoras por una llamada a mi móvil mientras conducía mi coche. En la radio sonaba el ‘corazón contento’ de Marisol y recuerdo por donde iba conduciendo porque, justo en el momento en que me daban la noticia, enfrente de mi vista había una pintada en una pared que decía “aún creo en los finales felices”. Como entonces, también para esta situación del Feve San José quiero creer que habrá un final feliz. Y que habrá muchas más temporadas recordando cada mes de mayo el sonido alcanforado de la canción del final del verano del Dúo Dinámico. Ya os lo dije, soy un sentimental.
César F. Buitrón
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Marzo 5th, 2009
Ha pasado mucho tiempo desde mi último lokoblog. Demasiado. Ya lo sé. Soy un desastre. Casi tres meses sin contar nada. Y no porque no haya pasado nada, que tres meses parecen poca cosa, pero dan para mucho. Tres meses es el tiempo en el que una recesión de nada se puede convertir en una crisis de tomo y lomo como la que nos tiene a todos con el alma en vilo. Tres meses en los que he engordado dos kilos, los he adelgazado y los he vuelto a engordar para desesperación de mi endocrina. Tres meses en los que el Feve San José ha hecho grandes cosas en Europa antes de caer victima de una mala tarde en Tarento. Tres meses en los que Rosita Pérez, además de llevarme dos ‘blogs’ de ventaja, sigue conquistando León hasta tal punto que ya empieza a entrar en las quinielas para futura alcaldesa. Tres meses en los que algunos equipos han hecho sus deberes y otros andan a carreras tratando de arreglar el último día lo que no han hecho en medio año [como yo cuando estudiaba]. Tres meses en los que el Perfumerías Avenida ha dado la campanada colándose en una ‘F4′ en la que nadie le esperaba y en la que no estará el Ros Casares por esos caprichos de los calendarios y los sorteos.
Si 20 años no son nada, tres meses serán un suspiro, pero han dado para mucho antes de ponernos a unas horas de una Copa de la Reina apasionante. Tres meses sin escribir que cierro, aprovechando que el baloncesto femenino español va a mirar estos días a Salamanca, con la frase que titula el artículo y que se atribuye, aunque probablemente nunca la dijera, a Fray Luis de León cuando volvió a dar clase a la universidad salmantina después de cuatro años en la cárcel. Decíamos ayer…
Sé que no es demasiado original la propuesta, pero toca hablar de la Copa de la Reina. De una Copa en la que no concibo otro escenario que no sea el de un Ros Casares furioso, concentrado al 100% y dispuesto a demostrar que no tiene rival en España.
El Ros es mi gran favorito. El único. Un equipo construido para reinar en Europa, pero limitado por este año a gobernar España. Salamanca es una plaza golosa para las valencianas. El mejor lugar por ser la casa de su gran rival. Un pabellón repleto de público, lejos del descorazonador aspecto que presentaban las gradas en las dos ediciones anteriores. El diseño perfecto.
Para el Ros todo lo que no sea ganar la Copa sería una debacle. Ése puede ser el mayor enemigo de las de Isma Cantó, la ansiedad de quien sabe que no hay marcha atrás, la obligación que puede maniatar hasta a jugadoras tan expertas como las de Valencia frente a equipos de la calidad del Perfumerías Avenida que saldrá a por todas por aquello de jugar en casa, pero para quien no hay obligación y desde hace un par de semanas la Copa ha pasado de ser su gran objetivo de la temporada a un ensayo general para la ‘final four’ que llegará al mismo escenario de esta Copa en apenas un mes.
El Ros no debería tener problemas para deshacerse del Feve San José por mucho que las de Estrada hayan demostrado este año que tienen un nivel de autoestima tan elevado que les hace afrontar los partidos con un nivel de confianza en sus posibilidades que les hace ser capaces de dar la sorpresa cuando menos se puede esperar.
Tampoco el Perfumerías Avenida debería sufrir frente a un PDV Ibiza cuya plantilla se queda demasiado corta. Pese al desbordante talento físico de Sancho Lyttle, las ibicencas no deberían ser rival para las de José Ignacio.
Las otras dos semifinales las veo igualadas, pero si tuviera que apostar lo haría por el Olesa frente al sorprendente Sóller; y por el Celta de Vigo que ahora que ha cerrado la enfermería puede sorprender a un Rivas que no acaba de jugar como un equipo en la segunda vuelta.
Después de esos primeros cruces, todo lo que no fuera una final entre el Ros y el Perfumerías sería una sorpresa mayúscula. Una vez en ella siempre es un cara o cruz. El público va a ser importante. José Ignacio se sacará algo de su chistera. Michelle Snow seguro que ese día decide jugar como sabe hacerlo; Basko llega en un gran momento; Willingham es la regularidad personificada e Isa Sánchez una competidora nada. No es poca artillería, pero habrá que ver si es suficiente para hundir la Sexta Flota del Ros que es el favorito.
Pronósticos y apuestas. Favoritos y aspirantes. Dicen la crisis que antes era recesión aún va a ser peor, así que por si acaso vienen vacas aún más flacas, disfrutemos con esta Copa de la Reina que reúne a ocho equipos de primer nivel y a jugadoras que tienen un hueco en la historia, en la ciudad que más vive el baloncesto femenino en España. Disfrutar es la palabra clave. Que empiece el espectáculo, que no pare la música y que gane el mejor.
César F. Buitrón
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Noviembre 21st, 2008
Ya sé que más de uno habréis abierto el blog y al ver el título habréis pensado: “Ya está el tarado de León con sus ebrios desvaríos”. Lo entiendo, aunque quiero aclararos que como soy abstemio, con lo cual, lo mío va implícito en el ADN y no puedo luchar contra ello. Tratar de entenderme es algo así como entrar en un museo de arte contemporáneo y querer comprender por qué aquel trozo de ladrillo con dos clavos, plantado en la pared, simboliza la vida y la muerte, como dice el iluminado que se lo ha vendido al museo por 100.000 euros.
Podría ser el ADN o también el mal de altura que me da cuando me subo a un avión, o que estoy en una especie de ‘deja vu’ porque, como hace 15 días, estoy actualizando el blog camino de Atenas por esos caprichos de los sorteos que han enviado dos veces seguidas al Feve San José a la capital de Grecia. De nuevo desnudarme delante de un señor malencarado, explicarle que no llevo una bomba y todo eso que no por habitual cada vez que debo ir en avión, deja de incomodarme.
El caso es que se me ocurrió el título de este blog pensando en el anterior viaje a Atenas. Es complicado perder un partido en el que se roza el 70% de acierto en los lanzamientos triples (escribo de memoria y no recuerdo si las leonesas estuvieron frente al Athinaikos ligeramente por encima o por debajo de ese porcentaje). Sólo hay una manera de perder con un acierto similar: con unos árbitros que se empeñen en ello. Especialmente uno italiano de nombre Faccheti que creo que recuerdan bien en Madrid del último europeo sub’18 en el que ya hizo de las suyas y que, además de perseguir desde el primer minuto a las leonesas, se permitió decirle a Shay Murphy cuando le pidió explicaciones que él no tenía nada que hablar con una negra. Un ejemplo el angelito.
Por suerte, arbitrajes así son una excepción. Por mi trabajo he tenido la ocasión de seguir partidos europeos de otros deportes en los que los expolios se dan por lógicos, como ocurre en el balonmano. Salvo en ese partido de Atenas, los arbitrajes que ha tenido en sus tres años anteriores en Europa el Feve San José han sido más que correctos, con alguna que otra decisión ‘casera’, pero más que aceptables. Lo del partido frente al Athinaikos me recordó a las mejores actuaciones de la pareja serbia o eslovena de turno cada vez que el Ademar de León pisa una cancha de Alemania. Allí donde perder por cinco goles debe ser considerado un éxito. Lo mismo que la derrota por 15 puntos del equipo de Estrada con su 70% de acierto en triples y un baloncesto trepidante.
Recordando ese partido de Atenas no puedo por menos que alabar el nivel arbitral que hay en España. Es duro ser árbitro. Siempre en el ojo del huracán y siempre con un nivel de exigencia que no se pide a nadie más. Es algo general. El público, la prensa, las propias jugadoras o los entrenadores disculpan fácilmente un error o media docena de fallos de una jugadora que entra sola hacia la canasta rival, pero son implacables con el colegiado de turno si estima que esa falta en ataque que vio todo el pabellón la ha convertido en falta en defensa.
Es cierto que hay de todo. Y que no hay más que darse una vuelta por el foro de Lokos para darse cuenta que cada cual ve la feria como le va en ella. Si le preguntas a uno de Salamanca dirá que el Ros es favorecido siempre y si te vas con esa pregunta a la puerta de la Fonteta te justificarán que son ellas las perjudicadas porque a nadie le señalan tantas faltas. También nos acordamos todavía en León de aquel placaje de una jugadora del Ros a Isa Sánchez en la Copa de la Reina de León a un segundo del final, una antideportiva de libro que Souto convirtió en simple falta sin derecho a tiros libres. Quejas partidistas porque salvo en un partido y en un arbitraje concretos, nadie puede negar y sostener con datos, que el arbitraje español no sea de los mejores, si no el mejor, de toda Europa.
Otra cosa muy diferente es que al final de la temporada asciendan los mejores a la ACB. Esa es otra película. Cada uno tendrá sus favoritos, aquel árbitro que le gusta y aquel otro que no lo hace tan bien, pero pocos creerán que los que han ascendido hayan sido los mejores del año.

Miguel Ángel Garmendia
Y llegados a este punto en el que quien todavía siga leyendo se estará preguntado qué tendrán que ver los calvos con todo esto, quiero desarrollar una ‘miniteoría’ que todavía nadie ha sido capaz de rebatir. “Un calvo tiene vetado el ascenso a la Liga ACB”. No sé para el resto, pero yo tengo muy claro que al menos desde hace cinco años los dos mejores colegiados de la FEB son, por ese orden, Miguel Ángel Garmendia y Germán Morales. Calvos los dos. ¿Por qué no ascienden? Porque la ACB quiere imagen. Tipos de metro ochenta para arriba, guapitos, que den el perfil y que cumplan con su imagen de marca. Todas las canchas deben parecerse entre sí. No digo que los que hayan ascendido sean malos árbitros, sino que Morales y Garmendia son mejores… pero son calvos. Una injusticia que hace que me alegre cada comienzo de temporada, cuando arranca la ACB y veo que hay un nuevo árbitro de su plantel de colegiados de toda la vida, de ésos que ascendieron con una mata de pelo impresionante, al que el inexorable paso del tiempo ha hecho que ya se le empiece a ver el cartón. Justicia divina, pienso siempre. Claro que bien pensado, mejor que Garmendia y Morales sigan en la FEB. Dos buenos árbitros más para dirigir el baloncesto femenino.
César F. Buitrón
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Noviembre 17th, 2008
Por fin, rojo, impar y pasa… esta semana la suerte ha estado de nuestro lado… ¿azar o trabajo? (un poquito de todo…)
Esta vez, en la pista siempre difícil de Ibiza, conseguimos sacar un triunfo, en los últimos compases del partido, importantísimo. Ante Regusa fue un partido muy gris, tormentoso vaya, pero al final también supimos tener la mente fría, y contra Zaragoza ha sido uno de estos partidos soñados, cabe decir que tenía buenas vibraciones para este partido!!!!
Creo que también nos mereciamos encarrilar una racha positiva porque os aseguro que no será por horas y moratones en los entrenos!!! Oeooeoeoeoe, una semana que nos hace tener ilusión y mirar hacia arriba! Yo firmo ganar todos los partidos de penalti y en el último segundo!!!
Personalmente, empezé la semana muy positiva ya que en Ibiza vinieron mis amigas del alma a verme, y estuve un fin de semana la mar de relajado, cogiendo energia positiva en las calas, viendo los atardeceres de Ibiza y soñando en la Isla Blanca!!
Desde aquí quiero mandar un super beso a Elsa, muy amiga mía, gran persona y que ya sabes que “estem al teu costat totes!”

Con Elsa
Como siempre hemos tenidos anécdotas. Esta semana tocó en Atenas, donde protagonizamos una película de persecución de HOLLYWOOD!!!!
Atenas, ciudad caótica, calles para arriba, para abajo, tráfico, ruidos, humos, locura… Pues llegamos y nos subimos en el autocar que pensábamos que nos iba a llevar tranquilamente al hotel. Yo no sabia que íbamos escoltadas por policias, pues nos encontramos entaponadas en un tráfico horroroso!!
De golpe empieza la película, las sirenas se ponen en marcha, el conductor a tocar la bocina como un poseído, los frenazos que no cesaban, íbamos de lado de lado casi atropellando a las motos, nos cruzábamos los semáforos en rojo, las calles como la DIAGONAL… vaya en 5 minutos nos cruzamos Atenas!! Al llegar realmente pensamos WAWWWWWWWWWW ha sido excitante pero nunca mas!! QUE LOKURAAAAAAA…
Si que es cierto que los griegos son unos mafias, porque antes de ir a los partidos me tomo una manzanilla y mis compañeras café, así que lo pedimos y 5 eurazos nos cobró el tío por la cara, ya le dije que si salía ALADINO de la jarrita esa!!! No es que sea catalana (en el sentido de la fama de ser ratas) pero pensaba que era una broma…
Pues bien, el partido de allí no fue de los mejores, pero pusimos casta. Era una cancha difícil, una de esas de lata de sardinas y los árbitros pusieron su super granazo de arena para que el partido fuera decantado para ellas!!
Al día siguiente hicimos turismo, así que esta semana si que esperamos escalar el Acrópolis con una victoria y así sellar el pase a la segunda ronda de Europa!
Os paso alguna fotillo…

Yo en Atenas
Esta semana quiero hacer una mención especial a mi hermano Oscar. La timidez por excelencia, la inteligencia personalizada y la persona que siempre me ha seguido en el mundo de baloncesto desde bien chiquita!! Él, KUKOC, como lo llaman en el streeball de mi barrio, fue quien me enseñó a tirar en el paragüero de casa de mi abuela… Mi pobre iaia mira si era buena que nos dejaba… Pues quiero hacer una iniciativa desde aquí, a parte de jugar a baloncesto, mi otra profesión es ser KIOSKERA, me encanta ir al kiosko de mi hermano los veranos!! Pues bien, voy a crear el KIOSKOSCAR on line, jejejejjeje… Así que quien quiera alguna colección de estas fabulosas para intelectuales, para niños, para amas de casa, para investigadores… Rouse os la hace al completo y algún regalillo caerá, allí lo dejo!!! Solo hace falta ponerse en contacto conmigo, dejar vuestros emails…
Os mando fotitos de los kioskos de dubrovnic y atenas… El mío de Barcelona es la caña…


Pues os dejo hasta la semana que viene…Y espero que la ruleta siga de nuestro lado…
Proximo capitulo: clases de salsa Feve San Jose…
Rosa Pérez
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Noviembre 6th, 2008
No sé si será que cada día me voy haciendo más mayor y con ello más perezoso, o que aprovecho peor el tiempo que antes, pero ya hacía demasiado tiempo que no me asomaba a estas páginas y amenaza con adelantarme por la derecha mi ‘compi’ de blog, Rosita Pérez, que no hace falta que os diga que su valor en la pista, siendo muy grande, no llega al uno por millón de lo que vale fuera de ella.
Un día por otro y el blog sin actualizar, pero acabo de encontrar la disculpa perfecta para ponerlo al día. Y es que no hay mejor manera de ocupar el tiempo de vuelo entre Madrid y Atenas, adonde tengo la suerte de ir para ver el partido que el San José disputará contra el Athinaikos en busca de una nueva alegría que tanto están escaseando en el comienzo de la liga. Nada odio más que un avión. Odio la inmovilidad de tres horas y media sentado en el mismo sitio; odio tener que desnudarme en el control de acceso (¡si siempre hay chicos y chicas de mejor ver que yo, por qué me tendrá que tocar a mí!) para demostrar que mi cinturón no es un arma mortal; y odio tener que explicar al guardia que me mira con cara de marciano recién aterrizado que los cables del ordenador no están colocados en esa bolsa para activar ninguna bomba.
Dicho lo cual a modo de introducción inútil para los que estáis leyendo, pero que me sirve para desahogarme, quiero dar mi opinión de algo que apunté en mi presentación en el blog: la tan cacareada paridad entre los dos sexos, la igualdad de la que se llenan la boca los políticos y que, al menos yo, la veo por muy pocas partes.
¿Alguien sabe para qué ha valido la ley de paridad? Por favor, quien tenga la respuesta que me lo diga porque se me escapa. En realidad en el único lugar en el que se cumple es en la política. No deja de ser curioso. Antes había 350 inútiles en el Congreso y ahora tenemos 175 ‘inútilos’ y 175 ‘inútilas’. En el resto de los órdenes de la vida la Ley de Paridad es una buena propuesta de intenciones sin ningún contenido.
Uno de los campos en los que mejor se aprecia que no existe la paridad es en el deporte en general y, especialmente, en el baloncesto. Está claro que nadie puede obligar por ley a los aficionados a acudir a un partido femenino cada vez que vayan a uno masculino, ni se puede imponer a una empresa que invierta lo mismo en un producto masculino que en otro femenino, pero sí estaría bien que se fomentara de una manera real la igualdad.
No estaría mal, por ejemplo, que los premios fueran los mismos en una competición deportiva masculina y en una femenina del mismo nivel, que el dinero que reparta una institución como subvención o como patrocinio publicitario encubierto fuera equitativo (pero equidad en el más estricto sentido del vocablo latino: “dar a cada uno lo suyo en cuanto suyo”). No estaría de más, tampoco, que las televisiones públicas (la estatal o cualquiera de las autonómicas o locales que se inventaron para contar lo bueno que es el político que manda en el terruño) tuvieran la obligación de dar idéntica cantidad de partidos de categoría masculina y femenina. Quizás con algo tan simple como esa paridad televisiva, si se pudiera ver por la televisión baloncesto femenino habría más aficionados que se acercaran a animar a las chicas, y se conseguiría que la proporción de 15 a 1 que hay ahora mismo entre los aficionados que acuden a una cancha de la Liga ACB y otra de la Liga Femenina cambiara radicalmente.
El esfuerzo para igualar de verdad el deporte masculino y femenino debe ser grande, pero será más complicado cada día que se deje la labor para mañana. La lucha por la igualdad real debe empezar por esas autoridades políticas a las que se les llena la boca con la paridad, pero se quedan en lo absurdamente superfluo, en decir “todos y todas”, “niños y niñas”, “miembros y miembras” o jóvenes y jóvenas”. Políticos que matan con la mirada a quien cometa el delito de lesa discriminación de usar el plural masculino para referirse a una generalidad que incluya personas de ambos sexos, pero que no hacen nada por evitar que su institución entregue a un equipo masculino 10 veces más dinero que al femenino que milita en la misma categoría.
La labor debe ser piramidal. Empezando por los políticos que son quiénes tiene potestad para cambiar las cosas, pero debe incluir a todos. Por ejemplo, a los rectores de los clubes que han de hacer de sus equipos entidades mucho más profesionales, con estructuras comerciales que les permita generar recursos y una secretaría técnica real y no sólo de título como existe en la mayoría de los equipos de baloncesto de Liga Femenina. Sólo con eso se evitará situaciones que no invitan a reclamar igualdad con los clubes masculinos, como que llegue el agente de turno y les coloque una jugadora de 1,95 que de camino para España la pusieron a cocer y menguó dos docenas de centímetros. Algo que nunca ocurriría en la ACB.
Dice Miguel Ángel Estrada, entrenador del Feve San José al que ahora veo leyendo su sexto libro de la semana tres filas delante de mí, a 11.000 metros de altitud, que “la única diferencia entre un litro de sudor de un jugador y una jugadora es que el del jugador huele peor”. Añado yo otra diferencia: “El sudor masculino reporta 10, 12 ó 100 veces más a fin de mes”.
El momento de cambiar una injusta situación de muchas décadas es ahora. Los políticos deben demostrar que de verdad piensan en una paridad real y no sólo en su interés personal. Es complicado sacar a la pescadilla la boca de su cola, pero cuanto más tardemos más hincados tendrá los dientes. Se puede dar contenido a la Ley de Paridad o quedar reducida a una parida de ley.
César F. Buitrón
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