El Casademont reúne a 5.677 personas en el homenaje al baloncesto femenino aragonés

 

Unas estaban porque jugaron hace años, otras porque están jugando ahora, la mayoría porque jugarán mañana. Todas ellas estuvieron presentes en el Príncipe Felipe en una jornada de fiesta, homenaje y reivindicación. El baloncesto femenino aragonés exhibió su buena salud llevando a 5.677 espectadores al Príncipe Felipe. La mayoría niñas y mujeres, pero también hubo aficionados, socios del Casademont y niños de clubs y colegios que también disfrutaron de la tarde. Porque la etiqueta de femenino tendrá que caer algún día, fue una tarde de deporte, de baloncesto, sin más.

El Casademont, además, cumplió con su parte con un buen partido, de los que ayudan a hacer afición, y una buena victoria ante el IDK Euskotren (76-69), la cuarta en cinco partidos para el equipo zaragozano. La gran afluencia de público se notó desde la entrada, con filas en las taquillas y equipos uniformados y esperando nerviosos en las puertas para acceder, en algunos casos por primera vez, al pabellón. Otros pequeños, niñas y niños, acudieron con sus padres, que les enseñaban como mover la bufanda para animar.

Los 5.677 espectadores se notaron también en el ambiente. Al ritmo de los Inchas Lleons, las palmas y los ánimos hicieron acto de presencia desde el principio. El partido estuvo trufado de actos, algunos emotivos, otros ilusionantes. La exjugadora del Stadium Casablanca Arancha Calvo se sumó a la megafonía para poner también ahí una voz femenina. Ella fue la encargada de presentar, al descanso entre el primer y el segundo cuarto, a las representantes del Banco Zaragozano campeón de Copa en 1990, el mayor éxito del baloncesto femenino aragonés a nivel nacional.

Nines Gracia, Blange, Yolanda López, Yolanda Gil, Elena Lahoz, Teresa Seco y Alfonso Alonso, ayudante de Zaga Zeravica, salieron al centro de la pista para recibir el aplauso del público mientras se nombraba al resto de compañeras, que no pudieron estar presentes. La mayor ovación fue para Pilar Valero, quien tuvo después su propio homenaje con un vídeo. En un tiempo muerto del segundo cuarto apareció en el videomarcador Karina Rodríguez, la gran protagonista de aquella final contra el Microbank con 48 puntos, que mandó un saludo y un agradecimiento a la afición desde Buenos Aires.

Al descanso, la foto de familia. Una niña de cada equipo, club o colegio, presente en el pabellón bajó al centro de la pista y entre todas llenaron el parquet de lo más preciado del baloncesto aragonés. Ellas pueden ser el futuro pero, ante todo, son el presente, las que hacen que el baloncesto sea el deporte con más licencias femeninas en Aragón, las que dan sentido al trabajo de tantos clubs y colegios todos los días. Por último, hubo un reconocimiento también para Amac Gema, la Asociación de Mujeres Aragonesas con Cáncer Genital y de Mama, ante el día mundial contra esta enfermedad que es mañana.

El último reconocimiento fue para el Azulejos Moncayo Helios y el Anagan Stadium Casablanca, los dos representantes aragoneses en Liga Femenina-2. El día del baloncesto femenino aragonés cumplió su objetivo, 5.677 personas supone una magnífica entrada para un partido de Liga Femenina Endesa. Al final del mismo, Vega Gimeno tomó el micrófono de manera espontánea para dar las gracias a los presentes y pedirles una cosa, que ir a los partidos del Casademont «se convierta en un hábito» y los emplazó a acudir cada jornada. Que todos los días sean el día del baloncesto femenino

Raquel Machín
fotos Ángel de Castro

elperiodicodearagon.com