Las gerundenses barren al Carolo ante 2.500 espectadores en Fontajau y aprovechan la derrota del Schio en Praga

 

 

Girona tiene cuatro ríos, la Catedral, un Barri Vell repleto de turistas y una intensa vida cultural y social. Girona tiene un equipo de Primera que jugó la Champions de fútbol, ​​y uno de baloncesto masculino en la liga ACB. Y Girona tiene desde esta noche, gracias a la victoria ante el Carolo ya la derrota del Schio en Praga (78-66), uno de los seis mejores equipos de baloncesto femenino de Europa. Se dice pronto. Diez años después de debutar en la máxima competición continental, de ir trabajando, el Uni de toda la vida lo ha vuelto a hacer. A hacer historia dos ligas, una Copa, diez ligas catalanas y unas cuantas Supercopas después. Nunca ningún equipo catalán había llegado tan lejos. Quien haya querido quedarse en casa viendo al Barça-Copenhague se lo ha perdido.

Esa Final Six no es ningún título, pero casi. Porque en el primer año después de la fusión un éxito tan alucinante como éste resulta, como decía Pere Puig en una entrevista en este diario el pasado martes, un empujón determinante para el (nuevo) proyecto, para demostrar que Marc Gasol no se equivocó asumiendo el club bajo su paraguas, y que lejos de ir a menos, eso sigue creciendo. Los retos que vienen delante ponen la piel de gallina.

 

Resuelto al descanso
Ha sido, no podía ser de otra forma, una noche mágica extremadamente tranquila. En Fontajau el partido estaba prácticamente decidido a media parte (50-27), precisamente justo cuando en Praga las locales certificaban la victoria ante el Schio. Casi podría decirse que hizo sufrir más lo que ocurría en la República Checa que el partido de Girona, porque al final del tercer cuarto las locales apenas ganaban de seis y no había nada decidido. Pero unos últimos diez minutos muy buenos despejaban el panorama y dejaban una autopista de cuatro carriles para Uni para certificar un objetivo inimaginable en verano.

Como había pedido Roberto Íñiguez, las jugadoras salieron con fuego a los ojos. El partido ha sido un viñedo no visto porque el Spar Girona se ha puesto de salida con un 8-0 y ha seguido gas a fondo hasta Zaragoza. Coulibaly dominaba en la zona y los triples iban cayendo. La defensa impedía al Carolo hacer prácticamente nada y, de hecho, el equipo francés poco más pudo hacer que ser el invitado de piedra en la gran noche del Bàsquet Girona. 28-11 para cerrar el primer cuarto, y 50-27 al descanso, con todo el mundo activo, todo el mundo aportando, y la grada ya empezando a celebrar lo que estaba a punto de conseguirse.

Con el Schio desactivado en Praga, la segunda parte ha sido un festival gerundense. Un 2+1 de Bibby ha dado una máxima renta de 32 (67-35), mientras el equipo, voraz, con Coulibaly en el banquillo y Pendande cogiendo galones, aún quería más. Carolo, claro, no sabía cómo ponerse. Era la mejor forma de confirmar la clasificación, de poner el lazo a una noche histórica, con una exhibición de baloncesto de la misma naturaleza. El Spar ganaba de treinta y muchos y seguía defendiendo y luchando cada balón como si fuera el último. Y las dudas, por si alguien había tenido estas últimas semanas, quedaban más que enterradas. Este equipo siempre compite pero es que cuando está al completo puede ser temible.

Como había pedido Roberto Íñiguez, las jugadoras salieron con fuego a los ojos. El partido ha sido un viñedo no visto porque el Spar Girona se ha puesto de salida con un 8-0 y ha seguido gas a fondo hasta Zaragoza. Coulibaly dominaba en la zona y los triples iban cayendo. La defensa impedía al Carolo hacer prácticamente nada y, de hecho, el equipo francés poco más pudo hacer que ser el invitado de piedra en la gran noche del Bàsquet Girona. 28-11 para cerrar el primer cuarto, y 50-27 al descanso, con todo el mundo activo, todo el mundo aportando, y la grada ya empezando a celebrar lo que estaba a punto de conseguirse.

Con el Schio desactivado en Praga, la segunda parte ha sido un festival gerundense. Un 2+1 de Bibby ha dado una máxima renta de 32 (67-35), mientras el equipo, voraz, con Coulibaly en el banquillo y Pendande cogiendo galones, aún quería más. Carolo, claro, no sabía cómo ponerse. Era la mejor forma de confirmar la clasificación, de poner el lazo a una noche histórica, con una exhibición de baloncesto de la misma naturaleza. El Spar ganaba de treinta y muchos y seguía defendiendo y luchando cada balón como si fuera el último. Y las dudas, por si alguien había tenido estas últimas semanas, quedaban más que enterradas. Este equipo siempre compite pero es que cuando está al completo puede ser temible.

 

El último cuarto, una cuenta atrás para celebrar la clasificación, ha arrancado con un 73-38 concluyente y Bibby encaramada ya en los 17 puntos, detalle importante para irle dando confianza en su proceso de regreso después de muchos meses sin jugar. Los 2.500 espectadores (seguramente la ocasión merecía muchos más) que han ido a Fontajau disfrutaban de una noche plácida. La diferencia crecía y crecía ya seis minutos del final llegaba al +38 (80-42). En la recta final el Carolo ha recortado un poco la diferencia (86-53), pero la grada ya llevaba rato para festejar el éxito y corear el nombre de Coulibaly (20 puntos en 16 minutos) cuando Íñiguez la ha retirado a dos minutos y medio del final. El técnico también ha dado entrada a Berta Ribas y Anna Badosa para acabar de completar la fiesta, mientras la grada gritaba "Sí, sí, sí, Girona Final Six". Hace poco más de dos años, cuando Íñiguez regresó a Fontajau para sustituir a Laura Antoja, dijo que se llamaba Roberto y no Milagros. Quizás sí que tendremos que terminar cambiando su nombre.

Jordi Roura
diaridegirona.cat/G.T.