Miguel Méndez (Vigo, 54 años) fue nombrado la pasada semana seleccionador español femenino tras una sólida trayectoria en el baloncesto que comenzó en el Celta. Compaginará el cargo con su puesto en el banquillo del Ekaterinburg .

¿Cómo fue la negociación?

Se puso en contacto conmigo Jorge Garbajosa, el presidente de la Federación Española de baloncesto, cuando toma la decisión de destituir al anterior seleccionador. Poco a poco, nos vamos marcando plazos. Primero, pensarlo; después, pedir autorización al club para hablarlo y, una vez teníamos todo, pensar en la forma de organizarnos. Así fue el proceso.

¿Cómo se va a organizar?

Es una buena pregunta. Estamos ahora en eso. Estoy en contacto con todo el cuerpo técnico de la selección. También hablé con varias jugadoras y ya pienso en las que vendrán a la próxima convocatoria porque tengo que hacer una ya. También estoy meditando qué hacer en esa convocatoria porque sólo tenemos tres días de entrenamientos antes del partido y tenemos que ir a Hungría sin tiempo para cambiar cosas. Y, mientras, esta semana ya viajo a Samara para el primer partido de liga rusa.

¿Tiene claro el cuerpo técnico de la selección?

Habrá continuidad. Esta primera convocatoria, tanto en el staff como en las jugadoras, va a ser similar al verano porque hay poco tiempo a cambiar cosas. Tenemos dos partidos de clasificación para el Mundial de 2023 y es necesario dar continuidad. No se puede hacer de otra manera. Después, ya veré más adelante posibles cambios. Por suerte, llevo años trabajando con la Federación y conozco mucho a la gente que está ahí dentro. Está todo muy bien organizado en la parcela deportiva.

¿Habló con la jugadoras?

Poco a poco, voy hablando con ellas para retomar ese contacto y darles a conocer mis planes. En mi caso, ya conozco y entrené a muchas de las 20-24 jugadoras que formarán el grupo que contemplo para ir al equipo. Por lo tanto, las conozco y ellas a mí. Son personas muy competitivas, que tienen un gran talento, tanto físico como mental, y es un grupo que se lleva muy bien y compite bien. Es lo que espero, espero su ayuda, que es lo que necesito. En esta primera convocatoria, buscaré adaptarme a ellas para sacar los partidos adelante y, después, ya tendré tiempo a aproximarlas a ellas a mi forma de hacer las cosas y al juego que quiero realizar. Y, también, a mi visión de llevar una concentración. Pero para eso hay tiempo.

Tras la época anterior, con problemas de convivencia manifestados por algunas jugadoras, ¿igual deberá tener cierta mano izquierda?

Creo que el grupo está bien conjuntado. No es una cuestión de tener mano izquierda ni derecha. A mí me pagan por tomar decisiones y, en cuanto a convocatoria, no siempre es fácil. De ese grupo de unas 24 jugadoras que pueden venir, es muy fácil equivocarse por los momentos de forma que atraviesa cada deportista durante el año. En relación a la convivencia o la mano izquierda, a mí me eligen para tomar decisiones, elegir una forma de juego y los conceptos para le selección. Es lo que voy hacer.

No entraron en el Mundial. ¿El objetivo es crear una selección competitiva para el Europeo de 2023 y para París?

Esa es la idea. Hay que tratar de ganar los dos partidos que tenemos en noviembre y, a partir de ahí, construir un equipo. Hay jugadoras importantes que no van a estar en el futuro inmediato y es obligatorio mantener el nivel y renovar al equipo. En esta primera lista no habrá grandes cambios, pero después creo que sí. Hay que buscar, tanto en las que ya han estado como en las que todavía no, que hagan un equipo para el futuro mientras que somos competitivos. Hay un grupo de 20-24 jugadoras de nivel y será complicado escoger. Y creo que de ese colectivo, casi todas van a tener la oportunidad para demostrar que pueden estar ahí.

España debe pelear por los primeros puestos.

Lo primero es hacer la selección competitiva porque, si no lo haces, será imposible estar en la grandes citas. Hay que buscar esas jugadoras para que el grupo funcione. Tienen que aceptar roles diferentes a su club y empujar para hacer el mejor equipo posible. Una vez que tengamos eso, clasificarnos para el Europeo 2023 y estar lo más arriba posible. Venimos de la mejor época de la selección, con medallas en Mundiales, Europeos y Juegos. No es fácil y es el listón que tenemos. Hubo un grupo muy competitivo, casi de amigas, que se juntaba cada verano para ganar. Y de ese colectivo se han caído deportistas importantes. No hay que empezar de cero, pero hay que cambiarlas por otras sin perder competitividad. Y eso no es sencillo.

¿Qué selección vamos a ver?

En la primera lista, me adaptaré a las jugadoras. A partir de ahí, haremos un juego reconocible en las selecciones de formación y en la absoluta. Pasa por ser muy fuertes en defensa, conseguir puntos desde ahí. Jugar muy a campo abierto y repartirse el balón, que son los aspectos que pertenecen a mi juego. Colectivizar y hablar más sobre el pase que sobre el bote. Poco a poco, espero implementar esas ideas. Es lo que se hace en la base.

¿Fue duro negociar con el Ekaterinburg?

No fue ni una negociación. Solicité su permiso. Si ellos me llegan a decir que no estaban cómodos o si tenían algún impedimento, sinceramente, no habría ido a la selección. Me debo al club, tengo dos años más de contrato y ellos me han colocado en la élite del baloncesto mundial. Me ficharon después de un cese en el Schio en Italia. Fue la primera oferta que tuve tras aquello y llegó del mejor equipo del mundo. Me debo al Ekaterinburg y estoy muy agradecido por el cambio profesional que dio mi vida gracias a este club. Necesitaba sus bendiciones y fue así. No solo me abrieron las puertas, además me dijeron que estaban orgullosos de que su entrenador pudiera dirigir a la selección de su país. Estoy muy contento por su apoyo.

Por lo que veo, lo animaron.

Sí, sí. Y entiendo que para ellos no es fácil porque tengo partidos de liga y Euroliga de inmediato y, al mismo tiempo, estoy hablando con jugadoras, con entrenadores y planificando lo que quiero hacer en noviembre. Es un trabajo doble y puede distraerme de mis obligaciones con el Ekaterinburg, pero pongo toda mi voluntad para no quitarle nada a nadie y dar lo máximo en los dos trabajos que tengo.

A nivel familiar, se hará duro.

Esto es así. Al final, al venir a Rusia, en mis planes no entraba ser seleccionador. Desde el punto de vista familiar, no es la mejor de las ideas. Pero sí que es cierto que tengo una familia que me apoya, que empuja. Y tanto a mi pareja como a mis hijos también les hacía ilusión y me dijeron que viajaban ellos al lugar que hiciera falta. Los tres me animaron y me hicieron fácil la decisión

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