Lee la doble crónica del partido

 

MIRALVALLE SE QUEDÓ SIN FÍSICO

El nuevo Miralvalle sigue teniendo los mismos achaques que el viejo Miralvalle, ese que cosechó doce derrotas seguidas antes de que llegara la cuarta victoria en Badalona. Le sigue costando muchísimo igualar en físico a los rivales y, cuando se ve ocho o diez puntos abajo, se acaban los partidos.

Ese guion, tantas veces visto en la primera vuelta, se volvió a repetir en el arranque del año, que venía a contar el segundo capítulo de la segunda vuelta. Tras un primer cuarto tratando de tú a tú a un equipo de media tabla como el Celta, todo se vino abajo cuando las gallegas se pusieron a defender a partir del segundo cuarto y el Miralvalle se quedó enganchado en un ralentí que no le permitió más que intercambiar canastas cuando la desventaja bailaba en torno a los 18-20 puntos.

Faltaron muchas cosas para poder competir. Faltó la mejor Uchendu (perdió incluso su sitio en el cinco inicial), faltaron situaciones de tiro desde el perímetro para que Konstantinova armara el brazo y también faltaron rotaciones, ya que Natalia Pizarro, Lidia Francisco y María Romero no fueron de la partida por motivos físicos.

Y con todos estos condicionantes, el Miralvalle cuajó diez minutos más que decentes, con un parcial de salida de 7-2 propiciado por rápidas transiciones a las que le costaba llegar dos torres como Mulligan y Davydova. Con 19-19 se cerró el primer cuarto.

Pero con la falta de rotaciones en las locales y el exceso de ellas en las visitantes, llegó el despegue del Celta de Vigo en el segundo cuarto. Cristina Cantero dio entrada a Celia García, Laia Lamana y a la nigeriana y ellas tres se cargaron la subida y la circulación de balón de Miralvalle. Los robos, o las pérdidas, se sucedieron una detrás de otra. El conjunto placentino apenas logró crear más opciones de tiro que los dedos de una mano, sin tener en cuenta si acababan dentro o fuera. Con un casi definitivo 29-42 se llegó al final del segundo cuarto.

La recta inicial de la reanudación trajo consigo la veintena de diferencia para el Celta. A partir de ahí, el partido transcurrió de forma anodina, con canastas de uno y otro lado completamente intrascendentes. Si acaso, esos minutos sirvieron para que Victoria Reynolds fuera cogiendo sensaciones en su adaptación al equipo. Toda ayuda es poca en esta lucha por la salvación en la que el Miralvalle se ha visto envuelto este año. Y la próxima jornada visita al colista. Toda una final.

Hierros Díaz Extremadura Miralvalle 66: Kamilah Jackson (11), Alicia Morales (4), Laia Moya (10), Nicole Murugarren (7), Karina Konstantinova (15) –cinco inicial-, Ijeoma Uchendu (6), Carla Ollero y Victoria Reynolds (13).

Celta Zorka Recalvi 84: Maggie Mulligan (17), Marita Davydova (13), Jessica Fequiere (5), Mariona Martín (3), Sara Castro (9) –cinco inicial-, Celia García (14), Lucía Fontela (6), Murjanatu Musa (7), Laia Lamana (8) y Sara Vidal (2).

Parciales: 19-19, 29-42, 47-64 y 66-84.

J.C. Ramos
foto: Palma
hoy.es

 

 

EMPEZANDO EL AÑO CON BUEN PIE


El Celta Zorka Recalvi rompió su mala racha fuera con una clara victoria en Plasencia

Pongan intensidad defensiva y dominio del rebote, échenle velocidad y, sobre todo, aprovechamiento de cada balón recuperado para convertirlo en contraataque fácil. Déjenlo reposar un cuarto, el tiempo que el rival parece que está en la pista, y sírvanlo durante tres periodos. El resultado no es plato de cinco estrellas Michelin -porque el oponente se hizo picadillo a sí mismo y ya se rindió sin condiciones antes del descanso-, pero casi lo parece.

El Celta Zorka Recalvi empieza 2022 como acabó 2021: ganando con autoridad. Bueno para la autoestima, mejor por la facilidad triplista de Celia García, los ‘gadgetobrazos’ de Lamana y la pasmosa efectividad (y versatilidad) de la estadounidense Mulligan.

El inicio no pintó bien (de 0-2 a 7-2), pero el quinteto olívico supo igualar (9-9, 11-11) y el choque cambió por completo. Dos triples consecutivos de Celia García pusieron al Celta por delante (14-16, 16-19) y el partido fue otro. Lamana, con seis puntos consecutivos, así lo avisaba (21-29). Dos tiros libres de Sara Castro colocaban la primera ventaja gallega de dos dígitos (23-33) y de ahí al descanso las extremeñas no dieron atisbo alguno de ser capaces de cambiar la dinámica del encuentro, con Lamana, además, recuperando balones una y otra vez.

Cristina Cantero movía el banco, protestaba con razón una clamorosa antideportiva sobre Davydova que los colegiados entendían falta (con 27-38, a 1:26) y poco más. Todo salía de cara y lo único que podría preocupar en el banquillo vigués es que las celestes se contagiasen de los desatinos atacantes de su rival.

Una puerta atrás y una asistencia, con un 4-0 de parcial, llevaban el marcador a un 33-42 en los dos primeros ataques del segundo periodo. Resultó ser un espejismo. Mulligan sacaba una canasta más tiro libre adicional y la normalidad regresaba. El Hierros Díaz convertía cada ataque (35-45), pero la estadounidense volvía a frenar en seco al quinteto local (35-47). No hubo ninguna oposición más. Entre Davydova, Laia y Celia el electrónico se disparaba (40-60).

Tal fue el control del partido por el quinteto vigués que todo el último cuarto se convirtió en minutos de la basura, concluido con Lamana rodeada por sus compañeras y cuerpo técnico celebrando el vigésimo cumpleaños de la barcelonesa.

Otra historia

El Miralvalle, que en Navia había ganado en la segunda jornada (58-64), perdió la diferencia de puntos con toda claridad. De aquel partido a este, notables diferencias. Cantero, entrenadora céltica, ya pudo acoplar a Mulligan (la estadounidense debutó ante las placentinas y acababa de aterrizar en Vigo esa misma semana) y recuperó a Celia, además de contar con la nigeriana Musa desde diciembre. Su rival, en cambio, no está para echar cohetes: se desvinculó de su tiradora McKenzie por falta de adaptación (versión oficial), enorme en Navia y en los primeros partidos, y ahora Raúl Pérez y sus jugadoras se sitúan en posiciones preocupantes.

El Celta Zorka Recalvi es noveno, tiene a tiro la sexta plaza, se mantiene en la pelea por los puestos de play-off y, sobre todo, se dio un baño de autoestima coral.

A.M.
atlantico.net