Difícilmente el mercado ofrecerá al Celta Femxa Zorka el fichaje apropiado para cubrir la baja de Carlota Menéndez, que se ha roto el cruzado. La reconversión de Marina Gea en base será, en principio, el recurso que utilice Cristina Cantero.

 

Un velo de tristeza enturbió lo que debiera haber sido este sábado una fiesta desatada en Navia. El Celta Femxa Zorka infringió al Azulmarino su primera derrota. El 77-74 iguala el registro de ambos equipos (16-1). Aunque no alcanza para apropiarse del liderato (70-51 en la ida), que premia con el ascenso directo, las celestes amenazan a las acaudaladas baleares con aprovechar cualquier tropiezo. Y se asientan como segundas (el Unicaja va 14-3), un factor de peso para organizar una hipotética final a cuatro. Nada más se puede pedir. Solo que Carlona Menéndezno hubiera acompañado en muletas a Sara Vidal para completar el corrillo en la salida a pista. Ambas, con el cruzado roto.

«Ha sido un palo gordo. Llueve sobre mojado», lamenta la entrenador céltica, Cristina Cantero. La capitana Sara Vidal, líder espiritual y secundaria con oficio, se lesionó en el partido contra el Domusa el 13 de diciembre. El día 22, Jiselle Thomas anunciaba que no deseaba prolongar su contrato temporal. El director deportivo, Carlos Colinas, se movió con rapidez. Llegaron pronto Iris Vennema y Marina Gea. El impacto deportivo quedó neutralizado. Del emocional se ha encargado la propia Vidal, igual de presente que siempre en la vida del equipo.

La estructura pareció así consolidada, pero uno de sus pilares se derrumbaba en el entrenamiento del pasado miércoles. Otro mal gesto y otro descorazonador chasquido. Carlota Menéndez había compartido el puesto de base natural con Deva Bermejo. Las dos coincidían incluso en cancha cuando tocaba controlar el partido o al contrario, asfixiar al rival con la electricidad de sus piernas. Carlota se despide de la temporada con promedios de 8,9 puntos; 3, 3 asistencias; 3,4 rebotes y un interesante porcentaje de acierto en tiros de tres (35,8%) en casi 26 minutos.

La lesión ha conmocionado en el vestuario, cuyo silencio cabe imaginarse tras los lamentos de Carlota. «Cuando son tan seguidas, las jugadoras y todos nos asustamos. Es duro a nivel anímico», describe la entrenadora. «Es verdad que el grupo se lleva bien y eso ayuda mucho a la hora de arroparnos».

Cuatro extranjeras
Toca a los ejecutivos analizar de manera racional la situación. El plazo de inscripción seguirá abierto hasta el 28 de febrero. Pero es improbable que el Celta efectúe fichajes. «Inicialmente no vamos a ir al mercado», explica Colinas. «Prácticamente no hay ninguna opción de jugadora con un perfil parecido al de Carlota, posición combo 1-2 y que sea española, que es una condición indispensable». La reglamentación de la Challenge obliga a tener siempre a al menos dos nacionales en pista. El plan que Colinas y Cantero diseñaron en verano para racionalizar recursos y rotaciones limitaba a cuatro las extranjeras. Kelliher, Cabrera, Boquete y Vennema cubren esas plazas. Colinas resume: «Ahora mismo no hay nada realmente apetecible y tampoco lo convertimos en una prioridad».

A expensas de que pueda surgir alguna opción sorpresiva en estas semanas, Cantero tendrá que recomponer sus esquemas para paliar la ausencia de Carlota. Y sabe bien a quién reconvertir. «A nivel deportivo, menos mal que hemos fichado a Marina Gea».La andaluza, aunque en Vigo, tanto en su etapa anterior (campaña 22-23) como en estos escasos partidos, ha ejercido como escolta e incluso alero, había actuado como uno en Estepona. «Es fácil en un momento dado poder acoplarla en el 1-2», completa Cantero, que también cuenta con Salinas.

«Carlota estaba muy bien, mucho más estable en los últimos partidos, con sensación de dominarlos y de aportarnos el tiro cuando nos hacía falta Ahora tenemos que encajar a Marina y coger los hábitos. Todo esto tiene un trabajo extra de ella y del equipo para que la cosa funcione», radiografía Cantero, optimista: «Creo que podemos salir adelante con lo que tenemos».

Sólo admite su preocupación respecto a las rutinas de trabajo. Aunque le quedan doce jugadoras sanas, las adolescentes Isa y Aldara no pueden entrenar por las mañanas. «Si tenemos un resfriado ya te queda el entrenamiento medio cojo. Uno de nuestros fuertes es nuestra calidad en el trabajo diario, así que a eso le doy un poco de vueltas».

 

Armando Álvarez
foto: Marta G. Brea
farodevigo.es