En apenas dos minutos entre el final del primer cuarto y el principio del segundo del partido entre el Baxi y el Extremadura Miralvalle, Patri Cabrera demostró porqué tiene todos los récords de triples en la Liga Femenina. «La sensación era de ‘dámela que hoy va dentro'», bromea. Esta es su sexta temporada en Ferrol, la tercera como capitana, y sus deseos pasan por lograr el ansiado ascenso y regreso a la élite nacional del baloncesto.

 

-Gran partido del equipo contra el Miralvalle, y especialmente suyo.

-Hicimos un buen partido a nivel ofensivo, pero sobre todo defensivo. Llevamos muchos meses trabajando y da sus frutos, se ve en la pista. Yo llevaba unos partidos sin meter mucho, pero así es el juego, los tiradores tenemos rachas muy buenas y otras malas. Sobre todo estoy contenta de poder haber ayudado al equipo.

-¿Qué se le pasaba por la cabeza en esos instantes en los que ve que anota un triple, otro y otro...?

-La verdad es que intento no pensar mucho porque metes un triple y ya tienes que estar pendiente a defender y presionar. Me guio, simplemente, por sensaciones. Y la del momento era de ‘dame el balón que la meto otra vez, hoy va'. Pensar, poco. Hacía varios días que no tenía un partido así, y lo notas.

-¿Oía a la afición animar en esos momentos en los que sus triples dieron la vuelta al partido?

-El meter un triple y ver que la gente se viene arriba y aplaude mucho es una sensación súper buena. Disfruta la afición y disfruto yo.

-Al terminar el encuentro, el técnico destacó su trabajo defensivo esa tarde.

-En todos los años que llevo en Ferrol ya he dicho que yo no soy muy buena defensivamente, pero me esfuerzo al máximo y doy siempre el cien por cien. Depende del rival y del partido se hace mejor o peor, pero el trabajo diario está ahí y siempre hay que seguir trabajando para mejorar. Eso es lo que hago cada año que estoy aquí. Casi siempre he coincidido con Lino y él lo sabe, no soy la mejor defensora, pero doy mi cien por cien.

-¿Cómo está el vestuario?

-El equipo está muy bien, estamos muy unidas y muy contentas. Somos conscientes de que hay que seguir mejorando para llegar a la fase de ascenso en el mejor momento que podamos. Y en eso estamos. Los dos partidos después de las Navidades se vieron, quizás, un poco más flojitos, pero las sensaciones no eran así. Fueron las mejores semanas de entrenamiento. Pero un partido te puede salir mal o el otro equipo puede jugar muy bien. Somos conscientes de que hay que seguir trabajando, mejorando y creciendo como equipo.

-Quizás acusaron el difícil momento de adaptarse a la ausencia de Jenna Allen.

-La gravedad de su lesión nos afectó bastante. Le pase lo que le pase a cualquiera, nos afecta mucho a todas. Ella viene a los entrenamientos, siempre, con una sonrisa y eso se agradece. Le animamos tanto como ella lo hace a nosotras. El año pasado ya habíamos creado un buen vestuario, pero este año ha sido primordial para ir tan arriba. Al final en el día a día es donde un equipo crece. Luego pueden venir resultados buenos o malos, pero que un vestuario esté unido marca mucho la diferencia. El equipo que tenemos este año, estar arriba y el grupo tan unido, es un lujo.

-Cada vez está más cerca el siguiente paso, la fase final.

-El primer objetivo es llegar, pero también en las mejores condiciones posibles. Hay que tener en cuenta que esa fase no va a tener nada que ver con la Liga. Todos los equipos van con el mismo objetivo y un partido te puede dejar fuera. La idea es trabajar al máximo los meses que quedan para llegar lo mejor posible y poder darlo todo, y más, para intentar conseguir el ascenso.

-La afición está entusiasmada con el equipo. Es una pena la restricción de aforo a los partidos.

-No es una situación nada agradable. Estoy segura que si no estuviéramos en medio de una pandemia vendría muchísima gente a vernos, y más con la temporada que estamos haciendo, pero es lo que nos toca vivir. Ojalá esto se acabe pronto para poder ver a todos los aficionados dentro del pabellón. Creo que queda mucho para eso, pero ojalá llegue pronto. Se lo merecen.

-Aunque no haya mucho público, se desgañita para haceros llegar su apoyo.

-Marcan la diferencia. No tiene nada que ver jugar a puerta cerrar que ahora, que la gente está animada, canta, y si en un momento nos venimos un poquito abajo nos suben el ánimo. Es un gusto. Ojalá veamos algún día A Malata llena a reventar.

 

Carla Elías
foto: César Toimil
lavozdegalicia.es