La zaragozana cumplirá su gran anhelo, debutar en unos Juegos, siendo una de las principales líderes de la selección de baloncesto y con opciones serias de medalla. «Va a ser la mejor experiencia de mi carrera», dice

 

Aquella niña que comenzó a jugar al baloncesto en el Basket Lupus de Zaragoza soñaba con divertirse con la pelota, quizá con hacerse un hueco en el baloncesto de primer nivel. Posiblemente, defender la camiseta de la selección española y, a buen seguro, hacerlo en unos Juegos Olímpicos. Una experiencia solo destinada a los elegidos, la cita deportiva por excelencia, el olimpo de los sueños, la meca del deporte. Su esencia más pura resumida en cinco aros de enorme significado.

Aquella niña, que empezó a despuntar en el Helios, y después en el Mann Filter, formó siempre parte de una generación de gran futuro para el basket femenino gracias a los logros en las categorías inferiores. Ahora va a cumplir su gran sueño. Siempre lo ha dicho, los Juegos Olímpicos eran su gran anhelo. Esta vez, por fin, no solo va a disfrutarlos sino que va a hacerlo con opciones de colgarse una medalla y siendo una de las líderes de un vestuario joven, ilusionante y en pleno relevo generacional. Es su momento. Es la hora de Cristina Ouviña.

Los Juegos Olímpicos son, quizá, la máxima expresión de una carrera forjada punto a punto, asistencia a asistencia. De menos a más, creciendo sobre la pista y fuera de ella, emigrando fuera de España para ganar experiencia y luchar por títulos importantes y regresando en el momento más indicado y a un proyecto que le va como anillo al dedo, el del Valencia Basket, para terminar de exprimir todo su baloncesto.

Siempre bromea sobre su grado de madurez y su estado de forma. «Si es ahora mi momento cumbre, a disfrutarlo, que creo que me lo merezco», asegura la zaragozana. No se sabe si irá a más, pero sí que es seguro que, ahora mismo, está en su mejor momento. De eso no cabe duda. Sus últimos años han sido espectaculares en cuanto a dirección de equipo, capacidad de liderazgo y números, lo que le convierten en uno de los faros de España para estos Juegos Olímpicos. No es exagerado decir que, si Cristina está bien, España tiene números para ganar a cualquiera.
Dos sustos

«Todavía no termino de digerirlo. Es un sueño que llevo mucho tiempo queriendo hacer y ahora ya está aquí. Parece que va a ser realidad y no me lo termino de creer», afirma Ouviña sobre los Juegos Olímpicos. Quizá, hasta que no debute en la cita el lunes a las 3.00 de la madrugada (hora española) frente a Corea del Sur no lo termine de asimilar del todo.

De hecho, la base aragonesa no tiene ninguna duda en afirmar que los Juegos Olímpicos van a ser «la mejor experiencia de mi carrera deportiva». «Tengo muchas ganas, la pena es lo del público, que no se va a vivir igual, pero voy a disfrutarlo, a vivir esta experiencia, que es única», apostilla la jugadora zaragozana.

Pero todo ese sueño, esta cita que lleva tanto en su cabeza y que tantas ganas tiene de vivir, ha estado cerca de truncarse este verano por las dichosas lesiones. Menos mal que se quedaron en un susto. Primero, se fracturó la nariz tras un duro golpe en el Europeo contra Rusia y, después, una distensión muscular en el isquiotibial encendió las alarmas: «Si tenía que llevar colgando la nariz me daba igual, pero lo del isquio sí que me asustó. Hasta que no supe los resultados de la resonancia mi cabeza iba a mil por hora pensando en todo. Cualquier rotura necesita mínimo un mes e implicaba perderme la cita, así que con mucho miedo, pero quedó en un sustito», reconoce Ouviña. Ahora bien, «voy poco a poco porque no tengo rotura pero la pierna ha sufrido, así que estoy cuidándome y dejando que me cuiden», dice.

Estando a tope físicamente será una de las jugadoras más importantes del combinado español para conseguir la meta de la medalla, como en Río 2016, donde se alcanzó la plata, pero Ouviña, aunque asume su papel en estos Juegos, superpone el aspecto colectivo: «No es menos importante una jugadora que juega menos minutos. Todas tenemos nuestro propio rol, juegues más o menos, todas somos importantes, con un estilo de juego que encaja a la perfección con nosotras y cada partido es un mundo. Por mi edad y experiencia sí que puedo tirar más de eso, pero por calidad o estilo de juego todas estamos capacitadas para estar bien», resalta.


Borrón y cuenta nueva

Ahora bien, España viene de afrontar el Campeonato de Europa, en el que no se cumplieron los objetivos. La selección se quedó sin medalla y sin el Premundial, algo que no sucedía desde hacía 30 años. De todos modos, borrón y cuenta nueva, que se puede arreglar con los Juegos: «Del Europeo no se habla porque pensar en cosas del pasado no nos va a ayudar. Las cosas malas hay que olvidarlas, pero tampoco creo que haya que decir que han sido súper malas. Creo que de cualquier palo se aprende mucho y eso nos va a hacer crecer mucho. En el 2011 tuvimos el chasco del Europeo que hizo que no nos clasificáramos para los Juegos de Londres y después llegaron todas las medallas», recuerda.

Por último, no oculta que verse en el podio en Tokio sería terminar de cumplir su anhelo. «Es un sueño ir, pero colgarse una medalla sería lo más. Vamos a intentar competir y si vienen las medallas, mejor que mejor», concluye.

A. Bobebd
elperiodicodearagon.com