Ayer, 23 de julio, tuvo lugar la ceremonia inaugural de los Juegos Olímpicos de Tokio 2020. En ella desfiló un vilagarciano: Jordi Aragonés, preparador físico de la Selección Española de baloncesto femenino. Para el arousano serán sus segundos Juegos, tras colgarse la plata en Río en 2016.

 

 

Aragonés pertenece al Wisla Can Pack de Cracovia y en el año 2012 se incorporó al cuerpo técnico de la Selección Española femenina. Desde entonces no paró de lograr éxitos. Se proclamó campeón en los Eurobasket de 2013, 2017 y 2019 (en el Europeo de este año celebrado en junio España cayó en cuartos ante Serbia), también se subió al podio en el Eurobasket de 2015 con la medalla de bronce, y fue subcampeón del Mundo en 2014 y bronce en 2018 en Canarias, además de subcampeón olímpico en Río 2016. En total siete medallas a las que tratará de ponerles la guinda en sus segundos Juegos Olímpicos.

En el cuerpo técnico de la Selección que dirige Lucas Mondelo, Aragonés comparte trabajo con Isaac Fernández, con quien, curiosamente, trabajó en el Cortegada desde el año 2000 al 2008, tanto en la cantera como en el primer equipo en las temporadas históricas del club en las que disputó competiciones europeas. Ahora el entrenador catalán como ayudante de Mondelo y el preparador físico vilagarciano coinciden de nuevo y nada menos que en unos JJ.OO.

 

Impresiones desde Tokio

El propio Aragonés explicaba ayer cómo está viviendo esta especial edición de los JJ.OO. en Tokio: “La situación en la villa es especial. No ha habido Juegos Olímpicos en plena pandemia y eso lo hace completamente diferente. En Río estabas en la villa pero podías salir a dar unas vueltas por la ciudad, pero aquí solo te permiten salir con el desplazamiento de tus entrenamientos o cuando venga la competición”. Sin embargo, quiso destacar la “maravilla” que es moverse por la villa y “ver a Djokovic, Doncic, a la selección argentina de baloncesto, a Tsitsipas... Es lo que lo hace especial”. Asegura que, a pesar de ser “un poquito más complicado, estamos disfrutándolo”.

El vilagarciano también señaló como “lo más duro” la llegada A Tokio: “Se nos retrasó el vuelo por temas de sobrepeso y la temperatura que hacía imposible que despegara el avión. Estaba previsto para las 4 de la tarde y salimos a las 11 de la noche. Y después de las doce horas de vuelo lo peor fueron los papeleos y test en el aeropuerto de Tokio, unas cinco horas. Entiendo que tiene que ser así y aún así algún caso saltó”.

 

Sensaciones

En cuanto a la percepción de cara a la competición, Aragonés asegura que el equipo llega “bien” y en mejor situación física y en cuanto a casos de Covid que en el Europeo de hace unas semanas: “Tenemos ganas de demostrar que lo del Europeo fue por determinadas circunstancias, pero que no es lo normal”. Cabe recordar que durante esta competición, se dieron dos positivos en las filas de la Selección Española, los de Alba Torrens y Tamara Abalde. “Eso nos dejó tocados”, explicó Aragonés. “A parte de que los cinco días previos estábamos en el hotel prácticamente confinados, con PCR diarias para ver si había brote en el grupo y eso nos trastocó mucho la preparación. La primera derrota vino condicionada con eso y, al final, por diferentes circunstancias, no hubo suerte”. Los dos partidos que pudieron jugar contra Francia uno lo ganaron y el otro lo compitieron en Francia sin tres jugadores importantes a las que reservaron por precaución: Silvia Domínguez, Laura Gil y Cristina Ouviña.

Ahora, con Torrens y Abalde ya recuperadas, Aragonés explica que están “motivadísimas”. “Vamos a competir e intentar quitarnos la espinita del Europeo”. En cuanto al grupo, el preparador lo califica como “complicado”. El primer partido, contra Corea, será “clave para coger confianza”. El segundo será contra Serbia y el tecero contra Canadá.

Con el objetivo de meterse en cuartos para luchar por las medallas, Aragonés concluye con un “paso a paso” y destacando que está “encantado de vivir esto por segunda vez. Es un privilegio”.

 

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